Abraham el patriarca

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Cita3.pngY hasta que se invente la fecundación asistida me voy a hacer viejo.Cita4.png
Abraham sobre sus problemas personales.
Cita3.pngMi sobrino, ese zamarro. Le enseñé todo lo que sabe.Cita4.png
Abraham sobre Lot, el padre de sus nietos.
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Abraham, enseñándole a su hijo el truco de hacerse el muerto. Dios le dio un hijo pero él siempre quiso un perro.

Abraham, personaje bíblico nacido hace mucho tiempo, originario del Distrito 13 de la Atlántida, fue un ganadero que se la pasaba entre vacas haciéndoles gauchadas. En el registro civil su nombre figura como "Abran", llamado así porque sus padres salían a hacer las compras fastidiando las tiendas del barrio a las 4 de la madrugada.

El más grande mérito de Abraham es el de haber vencido a la impotencia gracias a un menjunje de ginseng coreano con maca peruana. Cosa que le agradecen los judíos y los árabes, pero no los egipcios ni los gringos.

[editar] Antecedentes

Abraham nació un día feriado en la Atlántida y prontamente su familia se mudó a la ciudad del caldo para obtener sopa gratis (lo cual fue el origen de la tacañería). Luego su madre murió y su padre se fue a comprar cigarros a Australia. Debido a esta serie de catastróficas desdichas, Abraham fue criado por su tío Taré quien le hizo creer que era su padre, educando a su sobrino en la ebriedad y perversión, llegando a hacer de él todo un modelo a no seguir.

Gracias a la mitomanía Abraham se hizo rico muy pronto, vendiendo Windows sin errores y cremas contra la calvicie, gracias a los infomerciales que le permitían hacer en los teatros de la época. Una vez establecido se compró muchas vacas porque de niño siempre quiso ser vaquero. Se sintió realizado y feliz, hasta que cayó en cuenta que su pistola no funcionaba. Y un vaquero sin pistola no pega. Así que, mientras trataba de averiguar cómo cargar la pólvora, se dedicó al vicio del poker ganando muchas más vacas.

[editar] Intentos de reproducción

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Abraham captado en el momento que sus sirvienta Agar le aceptaba el contrato “cama dentro”.

Y así vivió hecho un indecente, hasta que a los 50 años decidió que ya era hora de sentar cabeza, y se casó con su hermana Sara, porque cocinaba bien. Ella le aceitó la pistola con sebo de culebra y se la dejó en óptimas condiciones de funcionamiento. Esto hizo que Abraham despertara a un nuevo vicio que lo dejaba extenuado y le hacía crecer pelo en la mano.

El tiempo pasaba y tanta manuela había dejado a Abraham con el conteo espermatográfico bajo. Y como no tenían hijos Sara creyó que la estéril era ella, y Abraham para comprobárselo se benefició a la sirvienta hasta que la embarazó. Sólo para demostrar que él si podía.

Pasaron los años, Sara estaba menopáusica, y había despedido a la servidumbre para no tener competencia, y Abraham estaba al borde de la impotencia y se había dejado la barba para hacer juego con sus peludas manos.

Es entonces cuando tres vendedores ambulantes le traen un extracto de raíces exóticas para ayudarle con su problema. Abraham y Sara se lo tomaron y se les llenó de regocijo el alma. Y después de darse de alma, tuvieron a Isaac.

[editar] Abraham y su amigo Dios

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-Hijo, tu haz lo que te digo y te prometo gastar la mitad de las ganancias en una bonita lápida sólo para ti.

Estaba un día Abraham contando sus vacas cuando su amigo Dios, que es un chistoso, va y le dice sin más: "Te apuesto 5 dólares a que no te atreves a volarle la cabeza a tu hijo.". Y Abraham que aun no dejaba el vicio del poker, dijo: "Tus 5 dólares y 5 más".

Y como en Caldea también se acostumbraba hacer caldo de primogénito, la cosa no le sorprendió demasiado. Así que levantó la vista al cielo y vio que hacía buen clima, entonces decidió ir a ganar esa apuesta.

Y su hijo, comprensivo, se entusiasmaba conversándole a su padre: -“¿Y cuando sea grande podré matar a mi hijo yo también?” -“Si, claro. Por supuesto”.

Abraham lo llevó un cerro alto para tener como ocultar la evidencia y no lo fastidie el FBI, levantó su cuchillo y… en ese momento llegó su amigo Dios y le dijo: -"¡¡Pará Abraham, pará!! ¡¡Que es una joda para Tinelli!!". En ese momento, Abraham miró a Dios y extendió la mano para que le pague los 10 dólares, pero Dios se negó porque el hijo seguía vivo. Entonces Abraham le dijo a su amigo Dios: -Que conste, luego no te quejes si algún hijo mío mata alguno tuyo. Pero Dios no le hizo mucho caso. Y para que se calme la calentura le señaló a un tipo que los había estado espiando, un poblador de Sodoma, este se había caído en unos arbustos de puro curioso y sirvió de chivo expiatorio. Y todos felices.

[editar] Deceso

Años después, Abraham murió lleno de días, y con los porongos vacíos.

[editar] Vea también

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