Arte moderno

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El arte moderno (más conocido como «eso lo pinta hasta mi hijo de preescolar») son todas las expresiones artísticas (pinturas principalmente, pero también libros, esculturas, cine, música fotografía y programas de televisión) desde el S.XX hasta acá.

También existe el arte post-moderno, también conocido como Post-sarasa, After-humo, Nuevo-cualquierismo o sencillamente, WTF, ya que esta la expresión más utilizada al observar una obra de arte post-moderno por primera vez.

Rueda de bicicleta, Duchamp

Típica obra de arte moderno.

Sin título, 1968, Mark Rothko

Cuidado, los garabatos de mierda que hace su hijo pueden ser considerados «arte de vanguardia» por algún mascaanos.

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Nótese como las sillas con apariencia siniestras son obras de arte.

[editar] Arte moderno

[editar] Literatura

La poesía alcanzó nuevos niveles de belleza en el siglo XX. Entre las estrofas más recordadas está:

«Mainhëiten, Mainhëiten. Dûnde 'stas que no Mainhëiten» (Malcom Chorrorto, 1923)

[editar] Cine

El cine en blanco y negro, sin diálogos, sin música, sin sonido, con una duración mayor a cinco horas y proveniente de países como Turquía, Rusia o Zaragoza, es considerado como «Cine arte». Las películas de Hollywood son consideradas mierda.

Directores con nombres japoneses como Kurosawa, Kim-Ki Du o cualquiera con un apellido que contenga al menos una letra no escribible en un teclado normal son considerados «de vanguardia». Mientras más letras con moñitos, dos puntos, rayones o mejor, carácteres japoneses, tenga, más experimental es considerado el director (por ejemplo, alguien de apellido Jean Lµc Gõdârd es considerado más experimental que un Spielberg, pero menos que un Sãjhãcuhshëcøþittsuâuëa)

[editar] Fotografía

Una foto de Marilyn Monroe chupando una verga se cotiza en el mercado muchísimo más que un Picasso.

[editar] Música

John Cage, Phillip Glass y Steve Reich introdujeron un montón de innovaciones a la anquilosada música académica occidental. Desarrollaron, por ejemplo, el concepto de minimalismo, es decir, con un par de notas locas, maximizar las ganancias en sus cuentas personales.

Cage, en este sentido, fue el mayor innovador del siglo dentro de la música culta por introducir el concepto de «humo» dentro del arte de las notas. Su obra 4'33'' es probablemente el pico de la creación artística del siglo XX, ya que es exclusivamente, 4 minutos y 33 segundos donde el intérprete, sentado ante un piano, no toca una sola nota, habiendo, únicamente, el silencio de la sala. Por supuesto, la enorme innovación de vender una obra constituida solamente de puro silencio le hizo ganar millones y lo consagró como «genio, ídolo, chanta». También la música electrónica demostró ser una importante fuente de renovación dentro de las academias y dentro de las pistas de baile en general.

[editar] Pintura

El quid de la cuestión. Las artes plásticas occidentales tenían ya una larga historia de siglos enteros pintando paisajes, vírgenes, naturalezas muertas, mitología y boludeces así, para pasar en el Siglo XX a pintar cuadrados, círculos, líneas y boludeces así.

Tio arte1

Este tío es reconocido mundialmente por su obra.

Desde las cuevas de Altamira hasta no hace mucho, el arte occidental evolucionó de manera más o menos previsible. Hubo, sí, un pintor como Giotto, que introdujo un cacho así de grande de novedades que influyeron enormemente entre las generaciones venideras, y estuvo el Renacimiento, durante el cual se inventó la perspectiva y se decretó que los penes paupérrimos también podían ser arte; arte menos, insignificante, ínfimo, pero arte al fin. Sin embargo, más allá de todo esto y de la gran calidad de las obras -baste nombrar la Gioconda -, en este movimiento no pasó gran cosa a nivel ruptura.

Incontestablemente, el primer artista moderno fue Francisco de Goya, que estableció un gran quiebre e influyó de manera notable en los artistas que lo continuaron. Con una desenfadada libertad, y como el mismo decía, "con unos cojones de hierro", Goya viseccionó la sociedad de la época y denunció sus vicios y males y boludeces así. Su arte anunciaba el expresionismo y el impresionismo y él lo sabía: «Mi arte anuncia el expresionismo y el impresionismo y yo lo sé» escribió en sus libro Memorias de un pelotudo.

Poco más tarde llegó un artista que, sin saberlo, puso patas para arriba el cómodo devenir de la escena plástica internacional y que influyó de manera destacadísima en los artistas que vinieron después. El mismo fue el inglés Turner, que, en su afán de plasmar los efectos de la luz sobre el paisaje, en alguna que otra obra llegó a una abstracción informalista cercana a la que surgiría casi un siglo después.

Manet, Monet y Renoir fundaron el impresionismo pero mucho no nos interesa así que que se curtan.

Entre los post-impresionistas se destacaron tres rupturistas totales: Gauguin, Cézanne y Van Gogh. «Me pongo loco y rompo todo», solía decir, citando a Hulk, Vincent, que aludía de este modo no sólo a los cánones tradicionales del arte, sino también a la vajilla, los muebles, y las pelotas. Va de suyo que, con su expresionismo colorinche y atormentado, Van Gogh influyó de manera palmaria en el arte que vendría.

Gauguin, por su parte, dejó en claro que el color podía ser un fabuloso vehículo para las emociones, y demostró que además que el comercio carnal con mujeres prostitutas provistas de guirnaldas en el cuello constituía una sólida manera de inspirarse y de «vaciar el escroto» como solía decir el avispado artista. Cézanne, además de hallar inéditos acordes de color, planteó, aunque de manera embrionaria, el camino hacia el cubismo.

En el siglo XX, sólo hay seis nombres que interesan: Picasso, Matisse, Kandinski, Duchamp, Malevich y Guillermo Kuitca, aunque este último, más bien en el plano local. Picasso, que ejerció una enorme influencia sobre las generaciones que los prosiguieron, pintó en 1907 Las señoritas de Avignon, una obra que constituye un hito mayor en la historia del arte, pero que nadie colgaría en el living. «A nivel histórico es un cuadro decisivo, pero a nivel ornamento hogareño es una completa garcha» opina el estudioso Marcelo Chupechirios. Con todo, ese cuadro dio inicio al cubismo; fundando el mismo, el gran español decretó que el arte ya estaba maduro para alejarse definitivamente de la representación más o menos naturalista, preparando así el camino a la abstracción. Y abriéndole las puertas, también a «La "sarasa" artística» [sic].

El gran genio que quebró de cuajo el arte occidental fue Kandinski, creador de la abstracción. Aunque es verdad que la misma ya existía (¿qué otra cosa eran los diseños geométricos que tantas culturas de la antigüedad habían inscrito en cerámicas, guijarros y demás?), el gran mérito de Kandinsky fue haber plasmado sus diseños sobre tela, haberles puesto un súper buen marco -dorado a la hoja y lleno de firuletes bonitos- y ponerles un precio que, como decía un crítico de la época, equivalía a «una esfera y la mitad de la otra».

Por aquellos años, Duchamp también generó una gran ruptura. Ese pintor que antes se había dedicado al naturalismo impresionista y al cubismo futurista, pasó a dedicarse al comercio mayorista al exponer una rueda de bicicleta engarzada en un banquito de madera; lo propio hizo, poco más tarde, con un urinario.

Malevich también tuvo lo suyo. En 1915, con su manifiesto suprematista, dio paso a la abstracción geométrica, en la que sólo contaban las formas puras, como el cuadrado y el círculo; sólo muy de tanto en tanto se permitía un rombo, casi nunca un octaedro y nunca pero nunca un garabato o una pincelada chorreante de oleo. «Quiero un arte que sólo se valga de figuras ideales», escribió en su Passing the time with nothing to do but painting shitty pictures. «Un arte en el que los principales elementos ssean el compás y el transportador», agregó. Más acá en el tiempo, y sólo a nivel Argentina, Kuitca estableció una verdadera ruptura: puso en blanco sobre negro que la manera de «hacerla con pala» [sic] era entrando en el circuito internacional y cobrando solamente en euros, dólares o cualquier otra moneda fuerte, lo cual influyó de manera decisiva y enorme, en los artistas de las generaciones venideras.

Tras Malevich llegaron diversos movimientos, pero nadie sacó los pies del plato. Se puede plantear que el dadaísmo expandió los límites del arte, pero que se sepa, no ganaron mucha más plata que los abstraccionistas. Con los artistas anteriormente citados, ya el arte había entrado en un vale todo el cual, hasta el momento, le ha sido muy difícil salir. Pero, por otra parte, ¿por qué debería salir? El arte es un producto de la sociedad. Si una sociedad como la actual, es enferma y degenerada, el arte sólo puede ser enfermo y degenerado. Y así está la cosa hoy.

[editar] Referencias

Pintura:

  • Marcelo Chupechirios El arte que nos parió. Ed. Arte para mongos.
  • Josephine Lustrivergy Arte moderno: ¿Qué mierda es y para qué mierda lo queremos? Ed. Palpando el arte.

Cine:

  • Kim-Ki Duk Cine para dormirse: 1910- 2006. Ed. Chadian, Malasian and Idiotan Argentinian foundation for cinema.

Literatura:

  • Franz Kafka Jews for the money: Writing for the snobs (Vol. XVIII). Ed. Club de fans de Kafka.

Fotografía y demases:

  • Lin-Luky Fotos desde un celular: Qué loco, ¿no?. Ed. Apretado el botoncito.
  • Daddy Yankee Historia completa de la música en el siglo XX. Edición ampliada y corregida. Ed. Fondo de cultura.

[editar] Ver también

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