Coco Legrand

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Si no cachái el mote, mejor vírate o ándate a la que tú sabís o a la otra que tú sabís

Coco Legrand es un crítico social chileno, a quien algunos ignorantes consideran humorista.

[editar] Biografía no autorizada

Nacido como Alejandro González Legrand en un año aún no determidado del Siglo XX, desde pequeño se destacó por su capacidad para hablar huevadas por minuto; debido a un defecto en el paladar, este singular personaje tiene la particularidad de que el resentimiento que le sale de las entrañas se escuche como una parodia, sátira o bufonada. A los 12 años ya se dedicaba al comentario de las absurdas situaciones que se vivían en su casa, como el hecho de que su padrino, el señor Paredes, fabricaba micros (Metalpar) y luego se puso a fabricar vinos (Torreón de Paredes) con singular éxito (lo que ocasionaba que las micros fueran como el vino, mientras más viejas mejores, según el Ministro de Transportes). Durante el inicio de la dictadura militar, trató de ganarse la vida compitiendo con el humorista chileno nacido en Tongoy (aunque diga que fue en Buenos Aires) Edmundo "Bigote" Arrocet, quien tenía la gracia de un elefante con hipo. Para esto, Alejandro se dejó crecer un grueso y bastante ridículo bigote y se hizo llamar Mostacho Legrand. Le fue como el ajo y fue llorando a pedirle auxilio a Don Francisco, quien lo recibió en Sábados Picantes (que en ese tiempo se hacía en Chile y regalaba un auto recién ajustado) y lo rebautizó como Coco, pues no se le ocurrió nada mejor.

Tuvo su gran oportunidad en Viña del Mar interpretando al "Lolo Palanca", un joven marihuanero que confundía el antigripal "Contax" con el Tampax, por lo que le costaba tomarse las cápsulas. Más adelante, durante el boom económico pre-recesión de los 80, interpretó al "Cuesco Cabrera", una especie de ejecutivo joven de hablar afectado y a quien se le arrancaban las muñecas inflables por la ventana.

Su mayor aporte han sido sus café concert, en los que va ensayando y repitiendo rutinas memorables, como el conflicto suegra-nuera y el diálogo de los bebés en "Con la camiseta puesta", los distintos candidatos que presenta en "No voten por mí", la operación de varicocele al testículo izquierdo en "Qué se teje", el resumen de esos mismos en "La década de un Coco" y su muy existosa "Al Diablo con Todo". El tipo en el fondo es un resentido de mierda, como él mismo admite.

[editar] Su paso por TV

Aunque es número habitual en estelares y diversos programas, cuando ha tratado de tener su propio show ha fracasado miserablemente. Su última intentina, "El día del Coco", en el que apareció luciendo un bigote de sheriff de película gringa, no habría hecho reír a una hiena marihuanera, princpalmente debido a que se centraba en repetir las mismas rutinas probadas, repasadas y resabidas, ante un público cautivo (estaban encadenados a las gradas) cuyas carcajadas eran más falsas que las armas de destrucción masiva iraquíes.

[editar] Literatura

Cada cierto tiempo es inviotado como editor de diarios, revistas, suplementos, pasquines, folletos, panfletos, facturas y boletas. Con una sicóloga amiga suya publicó un libro titulado "Con un Coco en el diván", muy incómodo de leer.

El personaje es gracioso, hay que decirlo y no se puede negar; hasta tiene grupo de admiradores en Facebook (como si eso significara algo para alguna entidad que no sea Las Últimas Noticias); aunque ha anunciado su retiro en 800 ocasiones, sigue y sigue y sigue con su crítica mirada a la sociedad

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