Conspiración del abre fácil

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Colorines.jpg El autor de este artículo se ha olvidado de poner fotos, o las que hay no son suficientes. Sé buena persona y ayúdanos colocando un par de ellas para la causa. Que la academia te lo premie.


La bolsa. La bolsa que contiene aquellos deliciosos bocadillos, que soberbios se burlan de su inutilidad. No los puedes abrir. No importa lo fuerte que seas, o lo afilado de tus tijeras; es completamente imposible abrirlas.

¡A que no me comes! repiten y repiten las papitas de la tetra-packizada prisión. Sabes que tienen razón. Sólo te queda una esperanza.

Tomas la motosierra que siempre pones a un lado del queso para nachos y el destapacaños casero, la enciendes y pasas sus afiladas y veloces cuchillas en un vano intento de abrirlas y conseguir saborearlas.

Sin embargo, no lo consigues; y en tu carrera a la autodestrucción te llevas a la inocente mesa hasta topar con el suelo que pasaba por ahí. Apenas y te salvas del furioso gas que sale a presión del tubo que acabas de romper y que no sabías que estaba ahí; pero te resbalas con uno de los tornillos de la despedazada mesa y caes, rompiéndote el cráneo. Cosas así con tan comunes como aterradoras.

Pero no es su culpa. Ni siquiera es culpa de la motosierra, que probablemente no apagó cuando cayó y le ha cercenado las piernas. Para nada. Ni siquiera es culpa de las voces de los bocadillos; aunque nadie más las escuche. Esto es una maligna conspiración, con el único fin de extinguir a la humanidad y anexos. Acompáñeme* en este camino de descubrimiento y paranoicos delirios.

[editar] La élite contra el desprotegido proletariado

Sabrá usted bien, que desde tiempos antiguos, la humanidad ha estado dividida en ricos y pobres, buenos y malos, adoradores de Satanás y de nuevo, gente malvada. Pero con los constantes incrementos demográficos que sufrieron los países más avanzados hicieron la vida imposible para la élite.

Ahora, los poderosos del mundo tenían que esperar para estacionarse en el supermercado; atorados entre los coches compactos del proletariado. Tenían que sufrir de infinitas filas en el banco o que se terminaran las aceitunas en la tiendita. Había que poner fin al asunto.

Sin embargo, hacer una guerra nuclear no es barato y las explosiones atómicas arruinarían en pasto tan bien cuidado de los campos de golf. Cortar el suministro de agua quizá hubiera funcionado, obligando a la muchedumbre a marcharse para tomar agua de mar; pero las ciudades apestarían tanto que la peste exterminaría a lo que quedara de la humanidad. Y ni pensar en zombis, que también necesitan prestaciones como el seguro médico y las despensas de interés social repletas de cerebros. Pero alguien encontró la solución.

[editar] La solución final. Aquí y ahora

Como todos los métodos anteriormente mencionados eran un fracaso*, la élite se hallaba desesperada. Entonces, un joven pero desempleado científico* tuvo una idea tan fantástica, tan impresionante que ningún inversor se habría negado en concederle un préstamo para fundar su empresa de clase mundial.

O eso pensaba cuando el banco rechazó su propuesta; expuesta en su tesis doctoral "La centrifugación a altas velocidades de los gatos envueltos en porcelana china y sus aplicaciones para la exploración del espacio profundo de la nevera".

Triste y solo, se encontró a un illuminati que lloraba desconsoladamente en la acera. Él, que pensó que el desconocido compartía su dolor, le habló:

Científico -¿Qué te pasa, pequeño amigo que llora? Illuminati (snif) -Es que, es que; no puedo hablar de eso. Científico -Vamos, dime. Quizá no me conozcas y con la bata que llevo puesto pensarás que vengo a extirparte los sesos; pero puedes confiar en mí. Illuminati Se lleva las manos a la cabeza extrañado Está bien. Te diré lo que sucede. Illuminati Estamos hartos de que exista tanta gente en el mundo. Están por todas partes. No existe un solo lugar donde no existan humanos. Son como las arañas. Queremos exterminarlos, pero somos muy pocos contra tanto gorrón que vive de nuestro honesto trabajo. Científico Saca el lado Víctor Frankestein que lleva dentro ¿Y por qué no cortan el abastecimiento de alimentos. Todo el mundo se muere y se dejan de tantos problemas. Illuminati No es tan sencillo. ¿Cómo conseguiremos dinero para hacer realidad nuestros malévolos planes si nosotros les vendemos el alimento? Científico Pues sigan vendiéndolo, pero no dejen que los abran. El destino del mundo ha sido marcado

[editar] El abre-fácil. La conspiración mundial

De inmediato, grandes empresarios de todo el mundo se vieron interesados por la revolucionaria idea. El científico había desarrollado taparroscas, bolsas, percheros y empaques a prueba de hombres; aparte de artilugios que *sí* podían hacerlo; para su distribución entre la élite.

Pero la masa es resistente al cambio. ¿Cómo hacer que creyeran que el nuevo empaque era superior a los anteriores, después de tantos años de uso y confianza. La respuesta era la publicidad. Con un nombre sencillo y fácil de recordar, todo era posible. Abre-fácil; mentira más descarada no existe.

Algunos sectores de la élite se opusieron en principio a la medida; en especial los sectores más pro-reptiliano de los Illuminati. Decían que Niburi todavía no llegaba y que los amos Anunaki no tendrían que comer; pero los convencieron diciendo que ellos sólo comían oro; pues eran de gustos finos y refinados.

Y así es como el mundo cayó en desgracia. Después de la aplicación masiva del abre-fácil en los alimentos, la población mundial ha decaído enormemente. No sea un borrego más que cree que ya rebasamos los 7 mil millones, que es mentira. ¿Cómo explica entonces el hambre de África? Exacto. Los pobres africanitos desconocen como abrir sus guisantes de la cena y mueren de inanición. Ejemplos así son rastreables a todo el mundo.

[editar] Ahora que lo sabe. ¿Qué piensa hacer?

Para empezar, algo básico es que cultive sus propios alimentos. Puede sonar extremista en variados sentidos; pero seguro aquellas latas de zanahorias orgánicas de comercio justo que tiene en la alacena están en el centro de la conspiración. Nadie se salva.

Lo mejor es también cambiar esa lujosa residencia con una hipoteca que seguirán pagando sus nietos y se vaya a vivir al bosque, pero escoja bien el bosque a donde vaya para librarse del ataque de osos amarillos con sed de miel.

[editar] La revolución ha llegado. ¡Vivan las bolsas herméticas!

Aunque no podemos probar que Ziploc y demás estén envueltas dentro de este plan con miras al dominio total del mundo; nadie puede garantizar que no tengan un microchip que las haga inaccesibles cierto día o que a la luz de la luna llena no se transformen en bolsas-lobo que se comerán a su familia. Seguro que no se la esperaba.

Recuerde. No confíe en nadie, en absolutamente nadie.

[editar] Conclusión. Y nadie hace nada.

Exacto. Al fin está comprendiendo como funciona el mundo y por qué Sinatra no fue emperador de China. Aunque le será imposible combatir al monstruo capitalista que acecha nuestras vidas; si puede vivir tranquilamente los pocos años que le quedan, digo si consigue algún abre-latas del Opus Dei.

Y recuerde la frase del camarada Lennon. Hakuna Matata. Vive sin preocupaciones... ¿O no fue él? No se puede confiar en nadie.

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