Cristina de Suecia

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El renacimiento de la Minerva del Norte obras literarias y varias citas (frases celebres)

En la historia de la extensa y no ciertamente afortunada monarquía europea se pueden encontrar, si se busca con cuidado y con paciencia, personajes de antología. Este es uno de estos casos.

Cristina de Suecia (Esto es el colmo, 8 de Diciembre 1626 - Roma, 19 de Abril de 1689) fue reina de Suecia (No confundir con otra reina también llamada Cristina) entre 1632-1654. Cuando nació, su madre se cabreó bastante porque quería tener un machito para que gobierne un país groso como se suponía que era Suecia, pero no se dio. Intentó tener más hijos, pero al rey Gustavo II Adolfo no le funcionaba el amigo, y además, espichó en una batalla en un asunto medio feo llamado Guerra de los Treinta Años. Por lo que la mocosa asumió el gobierno de Suecia con tan sólo seis años de edad.

[editar] Origen y niñez

Cristina nació y siguió viviendo hasta que su muerte, y hubiese vivido más tiempo, pero no pudo porque se murió antes.

Yendo a lo nuestro, resulta ser que Suecia se involucró en un conflicto llamado Guerra de los Treinta Años, un asunto bien jodido, con enredos, gente tirada de las ventanas, campos quemados y batallas sangrientas que honran la tradicional sed de sangre europea. En una de esas batallitas Gustavo II Adolfo recibió un balazo en los cojones, con lo que queda incapacitado para tener más hijos. Y además muere. Por lo que la única descendencia que deja es una criatura andrógina que no se sabe muy bien si es hombre o mujer. Deciden que es un niño, y es puesta bajo el cuidado de un tipo llamado Oxenstierna (No, en serio, ¿Quien les pone nombre a estos tipos) quien la educa como tal, enseñándole equitación, esgrima, idiomas, política, estado, filosofía. Pasaron un par de años hasta que un día cuando la vio salir accidentalmente de la ducha se dio cuenta de que en realidad estaba frente a una niña. Y entonces quiso cambiar su educación comprándole una casa de muñecas Barbie, pero ya era tarde. Cristina destacaba en actividades netamente masculinas, como el deporte (De opositores políticos) y la caza (En aquel entonces sólo los sacerdotes podían casar a la gente, y sólo los hombres podían ser sacerdotes, conclusión: era una actividad netamente masculina)

Y, así como no querés que salga tortillera también.

Cuestión que tras convencerse de que Cristina no era Cristian como había pensando en un principio, Oxenstierna la manda a vivir con su vieja (Con la de Cristina) con la cual la chica tiene una relación bastante difícil dado que le gustaba salir de noche y regresar a la casa a las seis o siete de la mañana re fisura tras escabiar toda la noche en los boliche mas sórdidos de Estocolmo.

[editar] Una muchacha muy inteligente y especial

Si, bueno, esto es propaganda de la Wikipedia, que por alguna extraña razón se pone a hablar bien de una persona muerta hace más de trescientos años. En fin, si por especial entendemos a alguien que es lesbiana, entonces convengamos que la Humanidad ha caído bajo. MUY bajo.

No, no nos tildes de homófobos, porque si comenzamos a aceptar esta clase de... gustos (Porno decir atrocidades) entonces, ¡Casémonos todos con nuestras tortugas, tengamos sexo con nuestras abuelas, acostémonos con... eh, este... con entelequias, y así sucesivamente!

La cosa es que Cristina pronto comenzó a demostrar una gran sed de conocimientos y capacidad de aprendizaje, como así también una desenfrenada pasión por la lectura, aunque lo que principalmente leía era el obituario de los diarios. En fin, era una joven muy intelectual. Y en consonancia con eso, era físicamente menos atractiva que un tenedor, siendo un tanto contrahecha, gruesa, menudita, petisa, en definitiva, era un hobbit.

Y tampoco le atraían las actividades domésticas como barrer o pasar la plancha a la ropa, porque convengamos que esas no son actividades de una reina.

[editar] Una reina intelectual

Bueno, resulta que la Cristina cumple la mayoría de edad, se hace con el poder en Suecia y como primera medida de gobierno decide iniciar un pogromo contra los judíos. Es broma, de eso ya se había encargado su padre Gustavo antes de morir. Pero sí es cierto que la muchacha va agarrándole gustito al poder y desplaza a Oxenstierna en sus funciones de gobierno. Le va muy bien en un principio, a tal punto que logra que Dinamarca firme el Tratado de Brömsebro, que establece en su primera cláusula la prohibición de seguir firmando tratados de nombres impronunciables. Luego sigue el de Westfalia, con lo cual Suecia pasa a ser una poderosa potencia en el mar Báltico, lo cual sería de relevancia de no ser porque el Báltico esta lejísimos y rodeado de países que no son muy difíciles de superar, como Polonia, Estonia o Finlandia. O sea, es como que Australia sea el país más importante y poderoso de todo su continente, como si fuese demasiado difícil competir contra Nauru o Kiribati.

Otra cosa bastante importante es que Cristina comienza a proteger y hacer mecenazgo del arte, trayendo grandes artistas del extranjero como Ricardo Fort, Marcelo Tinelli, Jim Carrey, John Lennon y Steven Spielberg, por nombrar sólo a algunos. Pero tantos gastos dejan al reino en una situación precaria, no obstante lo cual Cristina comienza a comprar obras de arte por toda Europa; porque claro, el hambre no lo pasaba ella. Y dicen que hasta los pobres necesitan arte, en fin, es una lástima que esta mujer no hubiese tenido escroto, porque sino la habrían podido colgar del mismo.

Luego manda secuestrar a René Descartes, con quien la reina intercambiaba emails desde hacía años, pero éste no puede soportar el crudo invierno sueco y muere suicidándose con cuarenta puñaladas en la espalda.

Cristina también amaba el teatro y el ballet, de hecho incluso una vez decidió participar de una puesta en escena donde interpretó a una camarera. Para asegurarse de que la obra fuese un éxito en el momento en que la misma acabó ordenó liberar una nube de mosquitos al público.

Finalmente, la última de sus travesuras es que parece haber tenido un affaire con su prima Ebbe, lo cual se ve apoyado por los picantes mensajes de texto que intercambiaban, fotos incluidas.

[editar] Abdicación

Finalmente, Cristina fue inquirida por el Consejo del Reino acerca de porqué todavía no se había casado (Dado que tenía la apariencia del elfo ese que aparece en Harry Potter, no deja de llamar la atención que se preguntasen porqué Cristina aún permanecía soltera) y cuándo pensaba darle un heredero al reino. Cristina respondió que pensaría en eso, y cuando le propusieron a su primo Gustavo ella enfureció diciendo: -¡AH, no, eso nunca, yo tortillera sí, incestuosa jamás!- Y un par de años respondió que jamás se casaría, que nunca tendría hijos, que definitivamente se sentía un hombre y le gustaban las mujeres, y que si no les gustaba que se fuesen a <insertar grosería deseada en este espacio>.

Para su manutención se le asignó un plan Trabajar que ella misma, siendo la reina Cristina, había implementado para mantener a todos los vagos sin laburar y así sacar votos para seguir perpetuándose en el poder (Ups, escribiendo esto sentí un deja-vú)

[editar] Cambio de fe

Cristina había comenzado a intercambiar emails también con el embajador de Tuvalu Ulterior en Suecia, el cual comenzó a hablarle de la religión mayoritaria de su país: El Pastafarismo. Cristina comienza a sentirse atraída por esta fe y empieza a investigarla cada vez más profundamente. Finalmente, al llegar al castillo de Innsbruck es entronizada por un cardenal pastafarista, quien la reconoce oficialmente como una nueva adepta de dicha religión. Desde ese lugar se informa mediante Twitter a todas las casas reales europeas del cambio de fe de la joven. Esto cabrea especialmente a los suecos, dado que el viejo de Cristina era el paladín del protestantismo, y dado que su hija, nada menos su propia hija había adoptado como nueva fe el pastafarismo, no dejaba de ser eso algo humillante para el pueblo sueco, que por cierto comenzaba a comerse las telas de las obras que Cristina había comprado para satisfacer su ego.

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