Cultura popular

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Cita3.pngLa Cultura Popular y los Mass Media convierten a Beethoven en algo fácil de silbarCita4.png
Moncho e mailos Sapoconchos constatando un hecho evidente.
¿La Novena Sinfonía de Beethoven o el disco blanco de los Beatles? ¿El Quijote de Cervantes o el Dilbert de Scott Adams? ¿Scream o Scary Movie? ¿Velázquez o el Graffiti? (Ejem... No, eso no). ¿Existe realmente la diferencia entre la Alta y la Baja Cultura, o se trata simplemente de la fabulosa invención de un contubernio elitista de muy aviesas intenciones conformado por Redactores Malvados de Libros de Texto Tendenciosos, Artistas Subvencionados por Corporaciones Municipales Corruptas, Conservadores en Conserva de Museos de Arte Moderno, y la Asociación Transatlántica de Catedráticos con Monóculo y Bigote? Adéntrense con nosotros en el apasionante submundo de la producción humana real y concreta; el verdadero leit motiv de nuestros flujos de pensamiento, el esqueleto vertebrador de nuestras acciones y omisiones legales e ilegales, y una proporción nada desdeñable de todo aquello que, de una u otra manera, merece la pena en este mundo. Esas enciclopedias seguirán cogiendo polvo algunos años. Abran paso a la Cultura Popular.
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¿Alta Cultura? ¿Baja Cultura? ¿Un burro volando?

[editar] Concepto

Cuando nos referimos a la Cultura con mayúsculas, pronto se nos viene a la cabeza una avalancha de imágenes que incluye enciclopedias británicas de infinitos volúmenes, pianos de cola de nueve metros con gato persa incluido, pergaminos y tinteros en condiciones lamentables y unos cuantos compositores sifilíticos con peluca. Todas esas cosas son muy importantes y obligaremos a nuestros hijos a estudiárselas de carrerilla, pero no son las únicas manifestaciones culturales que se nos ofrecen, nos interesan y/o nos influyen directamente, por suerte para nosotros y nuestros hijos.

Es hora de sacudirnos los complejos. Debemos comenzar reivindicando nuestra condición de lumpen proletariat, y asumir con orgullo el concepto de masa para despojarlo de sus connotaciones negativas, y poder así realizar una encendida defensa de esta cultura de masas que se contrapone por necesidad a la cultura de elite o Alta Cultura que, de tan alta, en ocasiones resulta tan poco apetecible estirarse para alcanzar. La cultura libre por y para el pueblo es la cultura popular. Está viva, se mueve, y sale por tele. Es Batman, es Chuck Berry y es el Pato Donald. No: los graffiti, no. Tampoco hay que pasarse, amigos. Todo tiene un límite razonable.

[editar] La Cultura Popular por áreas (Descripción no exhaustiva, afortunadamente).

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¿Eres tú John Wayne, o lo soy Yo?

[editar] Cine

Una sola palabra: Hollywood. El calado de la poderosa factoría de sueños norteamericana en el inconsciente colectivo desde los albores del siglo XX es tal que nadie en todo el universo conocido occidental puede abstraerse a su omnipotente influjo. Desde la Edad de Oro de Casablanca y Ciudadano Kane, pasando por los Westerns de John Ford y las superproducciones bíblicas con Charlton Heston practicando sus discursos para la Asociación Nacional del Rifle, hasta el virtuosismo de los Spielberg, Lucas, Scorsese, Coppola o Arnold Schwarzenegger practicando sus ejecuciones para su época de gobernador de California, los niños del siglo XX del mundo entero han crecido soñando emular a sus héroes de la gran pantalla. Los franceses y los italianos también lo intentaron, pero sus películas eran demasiado costumbristas, aburridas o eróticas como para superar los estándares de calidad de las distribuidoras internacionales. Los españoles solamente ruedan filmes ambientados en su Guerra Civil, por lo que nunca fueron tenidos en consideración por las distribuidoras internacionales. No se conoce la existencia de películas de otras nacionalidades, salvo de la India. En el futuro, parece que todas las salas de cine del planeta serán sustituidas por Tiendas de DVD´s vírgenes y palomitas de microondas. Nosotros esperamos no estar ya aquí para entonces.

[editar] Música

Existe un subgénero musical denominado comúnmente "Música Pop", que no deja de ser una abreviación de "Música popular". El hecho de nombrar el todo por la parte es una figura retórica detestable en todo caso, y denunciable por intento de secuestro semántico en este particular. Una sinécdoque pobretona y ladina. ¡Trampa, trampa! Créannos cuando les aseguramos que no se trata de la única música popular del mundo. Excepción hecha de la llamada Música Culta (o Clásica), si existe alguna manifestación artística genuinamente popular es la música. Desde los ritmos machacones de las tribus ignotas de
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La música, elemento cultural primigéneo.

africanos filogenéticamente destobillados de tanto saltar, hasta los últimos coletazos de la música electrónica con los incansables bailongos de discoteca nasalmente destabicados de tanto esnifar, pasando por el Gospel, el Jazz, el Blues, el Rock and Roll, el Hip Hop, el Reggaetón, las Rancheras y los bailes regionales, son ejemplos paradigmáticos de música popular. Merecen reproducirse aquí las palabras del famoso músico Julián Hernández reflexionando sobre esta dicotomía entre la música culta y la música de la otra:
Cita3.png¿Por qué tenemos que disfrutar con la música que escuchaba la aristocracia centroeuropea del siglo XVIII mientras nuestros antepasados vivían en la miseria, eran analfabetos y rara vez llegaban a los treinta?Cita4.png
Julián Hernández sobre la Deutsche Grammophon

[editar] Televisión

Sí, por la televisión se emite Cine y Música, pero este artículo ya se va haciendo demasiado largo y va siendo hora de mezclar contenidos y canales como si tal cosa. Además, la Televisión ofrece unos contenidos propios e intransferibles, y su poder homogeneizante se sobra y basta para crear, expandir y glorificar determinadas expresiones, si bien no siempre culturales, en la mayor parte de los casos, populares. El Fútbol, Los Simpsons, Los Presentadores de los Telediarios, los videoclips musicales, la Publicidad y la llegada del Hombre a un escenario tremendamente cutre ni remotamente similar a la Luna son sólo algunos de los hitos y factores presentes en la vida de todo occidental que no haya nacido con un cubo de pegamento en la cabeza, y todos se nos ofrecen a través de esa pequeña pantallita unidireccional. ¡Qué haríamos sin ella! ¿Leer? ¡Ja, Ja, Ja!

[editar] Cómic

O, como decíamos de pequeños, las Historietas. Toda la gentuza de Marvel tiene que ocupar aquí un lugar privilegiado, pero también Garfield, Mortadelo y Filemón, Snoopy, Roberto Alcázar y Pedrín, las Novelas Clásicas Ilustradas, Mafalda, Astérix, Dilbert, Tintín, el Guerrero del Antifaz... ¡Uf! Ahora pega fuerte el Manga y demás depravaciones, las plumas las carga el diablo sin duda. La novela gráfica estilo Frank Miller, y las demencias de Crumb, Manara y demás desequilibrados sólo son algunos ejemplos más del rico mosaico que pobló nuestros años de tierna infancia, y los de después también. ¡Qué haríamos sin ellos! ¿Ver la tele? ¡Ja, Ja, Ja!

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¡Santa Desgracia, Batman! ¡Estos tipos están ebrios!

[editar] Internet

El último gran medio de transmisión cultural en aparecer, pero uno de los más potentes impulsores de todo este lío. El acceso inmediato, global e indiscriminado a la información facilita el conocimiento de lo antiguo y la proliferación de lo nuevo. Así, asistimos gozosos al desarrollo de nuevas formas de expresión artística, como los apaleamientos callejeros grabados con el móvil y compartidos en la red, o nuevas formas de tortura psicológica del más alto nivel de peligrosidad, como los Blogs. Entre las cosas buenas, la pornografía gratuita y las descargas ilegales de música equilibran la balanza. Es evidente que Internet será la causa de la destrucción total del Universo en no más de un par de décadas, pero mientras tanto nos habremos reído una barbaridad.

[editar] La Cultura Popular y los Mass Media: El Tsunami Amenaza

En esencia, es considerado que la Cultura Popular se conforma por el abanico de expresiones artísticas, folklóricas y lúdico-festivas de un pueblo determinado y en un momento concreto. Pero las nuevas tecnologías y los medios de comunicación de masas han hecho trascender el término hasta hacerlo sinónimo de una suerte de significados y lugares comunes a nivel Global que se propagan y comparten por las redes sociales a la velocidad de la pólvora. Usted no puede interpretar tranquilamente los pasos de la Danza Popular Nudista tradicional de su pueblo sin el riesgo de que algún desaprensivo con un móvil con cámara le introduzca inmediatamente en el Top Ten de descargas semanales del YouTube. Por obra y gracia de los Medios de Comunicación, la Anorexia, las Sectas Satánicas y el Niño Loco Alemán son conocidos y alabados Urbi et Orbi. Pero también los Punkies, los Videojuegos y James Bond; vaya lo uno por lo otro y aticémonos fuertemente con un canto en los dientes cuanto antes por lo que pudiera venir.

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Navegando viento en popa por la Autopista de la Información

Como veremos, la diferencia entre la Alta Cultura y la Cultura Popular es nebulosa, pero también lo es la diferencia entre la Cultura Popular y el frikismo más atroz. Si hoy día casi cualquier cosa puede ser considerada Arte (del bueno, incluso), también casi cualquier cosa puede ser considerada Cultura (Popular o no). Es una Pulp Fiction de proporciones gigantescas, Un Tsunami y un Puré, pero que cada palo aguante su vela: el pueblo no siempre es sabio y aquí las labores de selección de información resultan cada vez más recomendables ante la avalancha de bazofias que nos asaltan por doquier. De todas formas, y consecuentemente, podemos decir que hay un mundo entre David Bisbal y Sid Vicious, pero a ambos les une un denominador común: la pasta.

[editar] La Pasta: Cultura de Consumo de Masas

Aunque sea la Pizza un buen ejemplo de alimento de supervivencia del pueblo (evolucionada a producto gourmet entre oligofrénicos varios de diversa índole en según qué ámbitos sociales), no es a este consumo de masas al que nos estamos refiriendo. Resulta increíble, pero el pueblo llano tiene Dinero, y le gusta gastárselo. No dilapida millones de euros a cambio de pequeños trozos de lienzo salpicados con heces de mono tailandés, como se hace en otros niveles intelectuales de consumo superiores, pero compra muchas camisetas, pegatinas y pins con la efigie de Jim Morrison, simbología comunista, espadas láser y/o logotipos de refrescos carbonatados o bebidas espirituosas, por poner algunos ejemplos. Tras detenidas reflexiones y profundas averiguaciones, podemos arrojar la siguiente conclusión: Hay tipos fabricando todas esas cosas. Y, si ahondamos un poco más en estas consideraciones, nos encontramos con una impepinable resolución postrera: están consiguiendo vendérnoslas.
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La Revolución Sin Azúcar

Así pues, el reverso tenebroso de todo este mejunje pasa, como todo, por la enmarañada red de la macroeconomía mundial. ¿Cuánto hay de genuino y cuánto de prefabricado en toda esta vorágine de producción artística? Aquí volvemos a desenvainar la espada de la estratificación para diseccionar sin sonrojo ni reparo entre lo Independiente, lo Multinacional, lo Underground, el Mainstream, la Scene y...

- ¡Oiga, un momento! ¡Nosotros somos Cultura Popular, pero de la buena, ¿eh?!

¡Maldita sea! ¿Cuántos pisos tiene este sandwich cultureta? Ejemplificando, en el terreno musical, Bisbal se encuentra bastante profundo en este bocadillo multidepartamental, pero Freddie Mercury pretende disputarle la rebanada superior al Divino Ludwig Van, mientras el grunge Seattleiano (¿ein?) y la Movida Madrileña son objeto de sesudos análisis en seminarios de las más prestigiosas Universidades...

- ¡Pero sólo como fenómeno socia! ¡Como fenómeno social!

...Bueno, bueno, como sea. En cualquier caso, y ya en términos generales, el consumo no es obligatorio, y la difusión del producto es, a veces demasiado limitada, y a veces un diluvio universal de mierda, pero la última palabra a la hora de adquirir o no esa camiseta del Che fumando petardos con Mickey Mouse siempre será nuestra. La conclusión es sencilla: tenemos lo que nos merecemos. O eso nos gusta pensar... ¿Nos gusta? ¿Pensar? Eummm.... Bueno, vamos terminando...

[editar] Despedida y Cierre

Si Carl Gustav Jung levantara la cabeza, se tomaría una cerveza y machacaría los sesos de su muñeco Filemón al percatarse de cómo erró a la hora de describir los (a su juicio) inalterables arquetipos presentes en el inconsciente colectivo cultural de la raza humana en toda su Universalidad. El mundo es cambiante y mutante cual zombi fatal, y los valores humanos no valen gran cosa por sí mismos a estas alturas. Si fuéramos postmodernistas habríamos muerto hace años de inanición y tristeza, pero intentaríamos pronunciar unas palabras acerca del Ser Humano como producto Social del Momento. Nosotros somos postculturalistas, abominamos de las concepciones rígidas y polvorientas del Status Quo cultural imperante y estamos a favor de samplear a Mozart y Daddy Yankee sobre unas bases Rithm ´n Blues. Nos sentamos sobre los hombros de gigantes para mirar hacia atrás, e intentamos emborracharnos lo más posible por el camino. No aspiramos a invadir los programas universitarios con los saberes populares porque se perdería toda la gracia, y no encontraríamos una cantidad suficiente de profesorado sobrio. La Cultura Popular es una forma de Revolución tan potente como cualquier otra, pero ¡Cuidado!: la Revolución es la última y más eficaz forma de Cultura Popular. Nos envuelve como el agua a los peces; a veces tampoco nosotros podemos darnos cuenta de su presencia.

[editar] Referencias Inexcusables

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