
¡Guárdame mi automóvil, que voy a naufragar unos días en el Caribe!

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Usted antes de leer este manual.
Pero recuerde, un naufragio siempre es accidental, así que, a menos que quiera convertirse en un multihomicida que es buscado por el FBI y no precisamente porque está desaparecido, debe esperar su valioso turno; ya le tocará. Y no, no llore, no ayudará en nada.