Incijuegos:El Señor de los Anillos: el juego de rol/Manjar

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En una oscura taberna...

Taberneros.jpg

La alegría en los taberneros a la hora de servir, siempre suele ser síntoma de que el Director de Juego está tramando algo.

El tabernero te observa entornando los ojos mientras echa un fugaz vistazo a la puerta de la cocina, algo le ha alertado pero con un simple ademán confirma tu pedido y entra rápidamente en ella ignorando los sollozos de un mendigo sin piernas que solicitaba una limosna. Al cabo de unos segundos vuelve a salir con un plato sopero humeante, se saca una cuchara del bolsillo y observa una impureza, de un ágil movimiento la introduce en la boca hasta dejarla inmaculada. Se acerca a tu mesa mientras te das cuenta de que su pulso tiembla visiblemente mientras murmura «¡Quema! ¡Quema! ¡Quema!», deja el plato y la cuchara en la mesa y se esconde detrás de la barra para currar el crítico A de calor que acaba de recibir lo que le deja aturdido 4 asaltos.

El mendigo tullido se acerca a ti arrastrándose mientras gimotea «Por favol, señol, una limosnita». En ese instante, descubres gracias a una tirada de 90 en percepción (recuérdese la prodigiosa vista de los elfos que ignora incluso la curvatura de la tierra) que en realidad te dejaste la puerta de tu cabaña del árbol abierta y que tu vecino había insinuado que en cuanto te ausentaras entraría a robarte. Te levantas maldiciendo tu mala fortuna y vuelcas sin querer (tu Movimiento y Maniobra es bastante bajo) el contenido del plato sobre la cara del enano, éste sin más se yergue en toda su bajura y te secciona las tibias con su navaja suiza mientras canta una alegre sonata fúnebre.

Ahora, tendido en el suelo ves con estupor como tu nuevo amigo de profesión ríe malvadamente mientras se chupa el dedo indice y se lubrica los pezones. «Ahora—te susurra el menesteroso—serás mi esclava».


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