Incijuegos:La llamada de Cthulhu:El juego de rol/42

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Deslizándote como un mono aprovechas una cañería situada a la derecha de la ventana de la habitación de Bobby y desciendes con pericia. Una vez en el suelo te encuentras en una estrecha calle. De un lado unas luces rojas y azules intermitentes, escuchas como ordenan a alguien que no se mueva. Segundos después alguien se pone a gritar como una niña pequeña y llorona. Disparos. Un largo silencio, un hombre dice: «¡Mierda! Habéis matado a un niño. Le echaremos la culpa al asaltador de la casa». Del otro lado la oscuridad. Sigues tu instinto y echas a correr hacia allí. Tras un rato te detienes a tomar aliento en un jardín lleno de gnomos de cerámica. Terribles recuerdos de gnomos poseídos mordiéndote las canillas llegan como flashes.

—Hola humano.
Un escalofrío recorre tu sistema nervioso, te giras lentamente y dos ojos brillantes te observan acercándose.
—¿Quié-quién eres? —Preguntas vacilando.
Lo que sea sea aproxima y por fin distingues un pequeño gato anaranjado.
—Soy Isidoro el gato.
—¡Oh, pérfido felino! ¿Qué quieres de mí?
—¡Oh, pérfido humano! Nada en realidad. Sólo me preguntaba si necesitabas ayuda.
—En realidad sí. Necesito huir de aquí ahora mismo.
—No te preocupes, agárrate a mi rabo.
Haciéndole caso, tomas su rabo y sin previo aviso notas un tirón que te empuja hacia arriba. Sin saber como te ves volando en dirección a la Luna. Tan rápido como te elevaste ahora desciendes con suavidad y caes sobre la superficie lunar sin apenas levantar polvo. Ahora recuerdas que habías leído en National Geographic que los gatos pueden viajar de la Luna a la Tierra y viceversa. Miras a tu alrededor y te das cuenta de que estás en medio de una ciudad pestilente con una arquitectura horrible. El gato ronronea, lo acaricias a modo de pago y te dispones a dar un paseo cuando unos hombres sapo se aproximan hacia ti dando saltitos ridículos. Un grupo de humanos de grandes bocas como buzones les siguen portando palos. Uno de ellos grita «¡Por fin tenemos un humano con el que jugar a la opurg ne nóicaloiv». Algo en esa frase te incomoda, pero no estás seguro de lo que es.



FIN
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