Incilibros/Caperucita Verde Flúor

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Caperucita Verde Flúor trata un antagonismo de la anormal Caperucita Roja (pequeñuela diabólica de la Rusa Socialista que como sus amigos, dibujaba Ta-Te-Tís en las peladas de los vagabundos, con marcadores permanentes). Esta obra fue aclamada por muchos críticos, ellos decían:

Cita3.png¡Impresionante, cautivadora... me gasté 3 rollos de papel llorando!Cita4.png
Pepe Trueno del NY Times sobre la Caperucita Verde Flúor (y aún llorando)
Cita3.png¿Alguien dejó mal estacionado un Ford rojo matrícula 456-3433?Cita4.png
Julio Vargas, cuida coches sobre un Ford rojo matícula 456...

Esta obra fue llevada al cine por Stanley Kubrick, pero originalmente fue escrita por Elsa Yunara.

[editar] El Cuentito

Caperucita.jpg

Caperucita vagando por el bosque, atrayendo hombres con su look radiactivo. Ilustración original realizada por Sir Christopher Owen the third en el siglo XVI.

H

abía una vez, una niña muy bonita. Su madre le había hecho una capa verde flúor y la muchachita la llevaba tan a menudo, porque le gustaba tanto, que todo el mundo en el pueblo la llamaba Caperucita Verde Flúor.


Un día, su madre le pidió que llevase unos pasteles a la Nomita (dícese de abuela extremadamente senil), que vivía al otro lado del bosque, recomendándole que no se entretuviese por el camino, pues cruzar el bosque era muy peligroso, ya que siempre andaba acechando por allí un Yeti malvado. Caperucita Verde Flúor, recogió la cesta con los pasteles y se puso en camino. La niña tenía que atravesar el bosque de San Cono para llegar a casa de la Nomita, pero no le daba miedo, porque allí siempre se encontraba con muchos amigos: los pájaros, las ardillas, los ciervos con escrotos en vez de hocicos, los monos araña y los monos babosa...


De repente vio al Yeti, que era enorme, delante de ella.

- ¿Pa' 'onde vas, niña?- le preguntó el Yeti con su voz ronca.

- A casa de mi DJ Nomitz- le dijo Caperucita.

- 'Ta por ahí nomá'- pensó el Yeti para sí, dándose media vuelta.


Caperucita puso su cesta en la sobre un excremento de Hombre de Nieves y se entretuvo cogiendo flores. - El Yeti se jue -pensó-, no tengo nada que temer. Thy Nomita se pondrá muy contenta cuando le lleve un hermoso ramo de flores, además de los pasteles y la estatuilla de Chuck Norris en “Chuck Se Enfada: Cae Constantinopla”.

Mientras tanto, el Yeti se fue a casa de la Nomita, llamó suavemente a la puerta y dijo un acertijo: “Hondo hondo, barril sin fondo, landa, landa, vamo’ pa’ lo de Yolanda” y la anciana le abrió pensando que era Caperucita. Un cazador, que pasaba por allí, había observado la llegada del Yeti Vigesi-Chotal (20 miembros viriles).


El Yeti devoró a la Nomita y se puso el gorro rosa de la desdichada que decía: “I'm Keen on Castrated Chickens”, se metió en la cama y cerró los ojos. No tuvo que esperar mucho, pues Caperucita Verde Fluor llegó enseguida, toda contenta.


La niña se acercó a la cama y vio que Nomita estaba muy cambiada.

- Norma, Norma, ¡qué ojos más grandes tienes!

- Son para mirar el show de “Harry Puter y el pajillero de Afganistán”- dijo el Yeti tratando de imitar la voz de la abuela.

- Nomity, Nomity, ¡qué orejas más grandes tienes!

- Me dicen Walter el orejón, mis orejas muy grandes son- siguió diciendo el Yeti.

- Abuelita, abuelita, ¡qué dientes más grandes tienes!

- Son para...¡comerte mejoooor!- y diciendo esto, el Yeti malvado se bienaventuró sobre la niñita y le dejó el hímen en la nariz, lo mismo que había hecho con la Nomita.

Mientras tanto, el cazador se había quedado preocupado, mientras se rascaba las bolas, digo, la pera y creyendo adivinar las malas intenciones del Yeti, decidió echar un vistazo, a ver si todo iba bien en la casa de la NomiTs. Pidió ayuda a un regador castrado y los dos juntos llegaron al lugar. Vieron la puerta de la casa abierta y al Yeti roncando en la cama, dormido de tan harto que estaba.

El Yeti despertó de su pesado sueño, sintió muchísima sed y se dirigió a un estanque próximo para beber. Como las cacas pesaban mucho, cayó en el estanque de cabeza, se ahogó y pasó un Tiburón vestido a lo “Amigo, ¿dónde está mi segundo pene?” (Wikipedia: Los tiburones machos tienen un par de pheripodios, órganos cilíndricos de penetración formados a partir de una modificación de las aletas pélvicas).

En cuanto a Caperucita y su abuela, no sufrieron más que un gran susto, pero Caperucita Verde Flúor había aprendido la lección, no limpiarse el culo con papel de lija. Prometió a su Nomita no hablar con ningún desconocido que se encontrara en el camino si no tenía la escopeta. De ahora en adelante, seguiría las juiciosas recomendaciones de su Nomita y de su tío, Winston Iglesia Enferma (Church-ill).

FIN

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