Incinoticias:Hombre atraviesa silla

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Una silla se peleó con otra. Esta le golpeó con un aparente australiano y le atravesó. Han tenido que amputarle una pata
20:34 29 abr 2007 (UTC)Ciudad: Melbourne; CangurolandiaInforma: Robert Chase

Hace unos días, la polémica ha saltado en Australia. Dos sillas estaban bebiendo en un pub, cuando una de ellas empezó a atacar a otra por un extraño motivo llamado diversión. Esta se defendió agarrando a un hombre, un tal Rafiki El-Fahkir. A pesar de hacer lo que pudo, la silla fue enhombrado por la pata delantera derecha.

Pero lo peor está aún por llegar. A la silla la tuvieron que intervenir en el Hospital Biversitario Molly Impyeza-Rayman Ythas. El equipo del recién licenciado cirujano, el doctor Anglo-israelí, Shakar-Pinthero, tuvo la cortesía de operarle. Pero tenían una importante duda. ¿Qué cortar? Al final optaron por la cabeza del hombre. Pero no tenían la guillotina arreglada, así que tuvieron que llamar a tele-verdugo.

Cara atravesada.jpg

Lo primero que pensó Rafiki El-Fahkir fue que se le había metido una astilla en el ojo.

El vedugo seccionó la cabeza con facilidad, sólo requerió 38 hachazos: Ha sido la vez que mejor he cortado la cabeza. ¡¿Cómo, que sois los de Incinoticias?! ¿Puedo saludar a alguien? Pues saludos a mi madre, a mi mujer Julia, a mi novia Claudia, a mi otra novia Urraca y a mi novio Alfredo; nos confesó el verdugo.

A pesar de la decapitación, no pudieron sacar bien la cabeza de la pata, así que no tuvieron más remedio que cortar la pata de la silla.

Estoy muy apenada, antes era una silla. Ahora soy un taburete de tres patas. Lo que no entiendo es por qué me tuvieron que cortar también el respaldo. Me pareció oir a uno que pasaba por ahí que hacía frío. Me lo cortaron y se lo llevó. Pero si me lo cortaron los médicos, sería por algo. Este conmovedor mensaje nos ha comunicado la víctima.

El decapitado también nos dio sus palabras:

...

...

...

Si señor, todo un comentario.

Pensarán que la otra silla ha pasado desapercibida, ¡pues no! Un juez de Tuvalu Ulterior la ha condenado a arder en un volcán y a donar sus cenizas a una fábrica de potenciadores de sabor.

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