Lewis Carroll
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Lewis Hamilton Carroll (extraño seudónimo y álter-ego supeheróico de "Charles Lutduwiko Dogson[1]") es un sarcedote pedófilo, esquizofrénico, matemático, ilógico, fotógrafo, asesino en serie y alcohólico nacido en Inglaterra. Es mejor conocido por fumar heroína, inventar la moda de los 60's y escribir el muy raro libro de "Alicia en el país de las maravillas", que nunca nadie entendió, y por eso fue dirigido hacia los niños, quizás ellos lo interpreten mejor. Solía aprovechar su tiempo libre y sus noches de insomnio para salir a matar personas, calentar su órganos al sol y comérselos, pero eso aun no sería probado.
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[editar] Biografia
[editar] Ancestros
Dogson o Lewis [2] era originario de una familia inglesa con algunas raíces irlandesas, dueños de una escuela secundaria para niños especiales, cosa que acercó a Dogson a los adolescentes desde muy temprana edad. Nacido en el seno de una familia acomodada, ya que pertenecían a la alta sociedad inglesa y tenían como único propósito la reproducción, el ejército y la iglesia (especialmente la reproducción). Su taratarabuelo, quien casualmente se llamaba Charles Dogson, como él, fue obispo de la extraña religión cristiana-nacionalista que esta familia profesaba: el anglicanismo y una día se murió pero eso a nadie le importa.
Provino de una familia cuya mala costumbre era transferir puestos religiosos a su descendencia, como obispos, sacerdotes, diáconos, papas o esposas de papas. Como el papá de Dogson, quien fue párroco rural, quizás por haberle gustado mucho el campo, le transfirió el puesto de Obispo que él nunca quiso pero una vez que le pusieron la túnica nadie lo pudo escuchar porque le tapaba la boca.
[editar] Juventud
Tras haber trascendido toda una familia guerrillera y con mucho sentido de la familia y la unión, nació un primo primogénito llamado Charles Dogson, quien inició su educación en su casa, con tutores personalizados. Estos eran muy crueles con él, debido a su condición de zurdo, considerado por aquel entonces como poco menos que una herejía aberrante merecedora del castigo eterno. Esto le causó un trauma cerebral en el hemisferio izquierdo, y una leve comezón en el derecho. Charles empezó a demostrar una inteligencia muy precoz, pero nunca pudo ser bien expresada debido a que era tartamudo, y por eso fue controlado con pastillas. Cien años después, unos científicos descubrirían que las pastillas no curaban la tartamudez, y mucho menos si se trataba de pastillas de menta para combatir la halitosis.
A los doce años de edad fue transferido a una escuela de Rugby, donde Lewis no fue muy feliz. Académicamente demostró ser un alumno aplicado y brillante, especialmente para las matemáticas, y a pesar de su pereza logró salir siempre eximido. Un día, un compañero le propinó una patada tan fuerte en la cara que pasó por su primera crisis de depresión. Estos síntomas también fueron controlados con más pastillas. Tras abandonar el Rugby (no, el deporte no), se dirigió a la Universidad de Oxford, de donde tuvo que regresar a los dos días por desavenencias con el equipo rector relacionadas con la ruptura indiscriminada de la totalidad de los espejos de la residencia de estudiantes, en lo que hoy se considera el germen de una de sus obras más importantes.
[editar] Adultez
Sufrió otro trauma, donde se tiró al suelo y se retorció cuando le diagnosticaron epilepsia, diagnóstico que más adelante se descubriría que fue una broma de mal gusto por parte de su doctor, quien disfrutaba y se reía mucho viendo los gestos sus gestos de trauma. Hastiado de de tanto trauma, Charles se dedicó a la literatura y escribió "Alicia en el país de las maravillas", pero lo publicó con otro nombre porque a nadie le parecería ético que un obispo escribiera libros sobre conejos que corren y tazas que hablan. A partir de ahí, escribiría muchos libros más, siempre encubierto; por lo que muchas veces se quitaba la túnica para ver con más claridad.
Se interesó mucho por la fotografía [3] y de ahí, la tomó como hobbie, además de ser una muy buena excusa para fotografiar a su por aquel entonces pretendida joven muy amada con por él. Luego se convertiría en un despiadado asesino en serie y asesinaría a medio Londres, pero eso todavía no ha sido científicamente comprobado.
[editar] Literatura
Debido a su imaginación y a sus constantes inspiraciones "repentinas", decidió escribir libros de fantasía y ciencia ficción, basándose en mundos de fantasías, hadas, gnomos y una gran lista de personas que venían a molestar a Dogson por las noches, haciéndole cosquillas en los pies y metiéndose debajo de su sábana. Se inspiró para escribir muchos libros, aunque desgraciadamente muchos de ellos fueron robados debido a que Dogson era muy distraído, y siempre se olvidaba de cerrar la puerta de su casa con llave.
Es conocido por sus grandes habilidades como jugador de Scrabble y en todo tipo de juegos de palabras, tanto como en sus profundas poesías y como también en su bizarra imaginación, la cual no parece tener limites, creando así obras literarias algo "raras". Lewis dedicó media parte de su vida a escribir cuentos aparentemente dedicados a un público infantil, pero eso él nunca lo aclaro, ya que no le convenía desvelar sus verdaderas intenciones. La escasa capacidad adquisitiva de su público objetivo fue uno de los factores determinantes de las miserables ventas que arrojaban las ediciones de sus obras.
Su sentido de la realidad no fue muy claro, ya que Lewis sufría de repentinos ataques de estreñimiento que lo hacían alucinar, seguidos de unos ataques de migrañas y unas cuantas aspirinas para ello, confundiendo sus mundos imaginarios con la realidad. Muchos de sus libros eran escritos cuando tenía ganas de vomitar o de comer, o cuando el conejo de Alicia acudía a su casa a tomar un poco de té.
[editar] Alicia en el país de las maravillas
Dogson quiso reescribir los libros, pero le dolía mucho la cabeza. Por cierto, fue en unos de sus días de migrañas y estupefacientes cuando escribió "Alicia en el país de las maravillas", después de escribir muchos más libros importantes. El lisérgico universo de fantasías que puebla su obra solo podía conseguirse después de ingerir algunas aspirinas y recordar la incontable serie de traumas que había tenido desde su más tierna infancia.
Se rumorea que a Lewis se le presentó un conejo uniformado que le sugirió, ordenó u obligó a escribir dicho libro, contándole todo paso a paso, pero esta teoría se terminará de afirmar cuando se compruebe que los conejos hablan, toman té o molestan a escritores esquizofrénicos[4].
El cuento narra las indecentes aventuras de una niña que sin querer, entra en mundo de fantasías y cosas extrañas, donde nada tenía sentido ni significaba nada, supuestamente. Muchos dicen que el escritor quería decir algo con todos esos textos "sin sentido", el problema es que ya llevan más de un siglo sin hallar respuesta, algo que quizás tuvo que ver con el tartamudeo y su extraña forma de comunicarse.
Lewis no sólo rozaba el mundo fantástico, sino que también emitía críticas subliminales hacia la sociedad, y con su extraño sentido de percepción, hacia las restricciones a los contactos físicos y al tabú de la edad. Lewis apoyaba totalmente las ideas liberalistas, algo que contradecía su religión, la cual nunca pareció importarle demasiado, a pesar de que era sacerdote.
[editar] Jabberwocky
Otra de la grandes obras literarias de Lewis Carrol fue su poema "Jabberwocky", incluido en uno de los libros de Alicia: "Alicia a través del espejo". El poema no tenía sentido alguno y no quería decir absolutamente nada, pero como sonaba tan bonito y estaba escrito con palabras tan complicadas, fue unánimemente considerado entre la crítica especializada como "Una obra maestra".
En general, los escritos de Lewis estaban originados por su muy enferma mente[5]; tanto que un supuesto anagrama relacionado con su nombre fue inteligentemente deducido y ha levantado las sospechas acerca de la existencia de otro álter ego de Lewis, ni más ni menos que el mismísimo Jack el Destripador, un asesino en serie inglés que se mantuvo en el anonimato por más de un siglo.
[editar] La caza del Snark
"La caza de Snark" fue otro de los poemas conocidos del poco cuerdo Lewis Carrol. Este trataba sobre una tripulación de marineros, cuyo capitán, por alguna extraña razón, olvidaba constantemente su propio nombre (como a todas las personas les pasa a diario)[6]. Por el mismo motivo, fue apodado de distintas maneras: una era como "El viejo ese"; otras también eran más sutiles: "El sujeto que nos mira extraño", y por supuesto, "¡Eh, tú!".
Al final, el poema no llega hacia ningún lado, ni significa nada, pero no deja de ser divertido burlarse de un pobre viejo con Alzheimer y que tiene costumbres homosexuales, o al menos ese era el humor de Carroll.
[editar] Fotografía
Lewis Carrol descubrió el arte de la fotografía, por parte de su tío y unos amigos, quienes le tomaban muchas fotos a Dogson desnudo en la infancia; esto le haría tener gran amor hacia dicho arte.
Dogson alcanzó la excelencia en este tipo de arte, volviéndose un pionero en la fotografía. Dogson convirtió la fotografía en un medio de expresión sexual entre la belleza, el contacto humano y las orgías. Estaba enamorado de la inocencia cuando se mezclaba con la belleza, lo que le llevó a fotografiar a mucho niños en situaciones muy comprometedoras, sólo por estética. Le gustaban las mujeres jóvenes, sin trabajo y que aun no estudien; y tenía la candidata perfecta en lista.
[editar] Alexandra o Alicia
Una de sus modelos fue Alexandra Kitchin ("Xie"), hija del deán de la catedral de Wincheste, en quien basó su libro y fue fotografiada más de 200 veces desde que tenía cerca de 4 años hasta que cumplió 16 y perdió su inocencia con Lewis. Él intentó fotografiarla en traje de baño, pero el padre no se lo permitió, ya que consideraba que con unas fotos de desnuda ya bastaba. (Fotos que, por otra parte, Dogson rompió y tiró a la basura).
Para disipar cualquier acusación del nombre de la entonces niña, el muy sabio de Lewis cambió Alexandra por Alicia, que igual daba el mismo sentido, y escribió un libro, poniéndola a ella como protagonista. Esto ha convertido a Lewis en uno de los fotógrafos victorianos más importantes de su época, así como uno de los fotógrafos infantiles más influyentes. Todo esto determinaría finalmente su afición hacia los niños.
[editar] Asesinatos en serie
Como todo buen escritor, Lewis no fue la excepción de los escritores en tener un lado oscuro. Scotland Yard pudo deducir con anagramas una muy peculiar confesión de Lewis en su poema sin ningún sentido, Jabberwocky.
[editar] Anagrama
Los inspectores de Scotland Yard quedaron impactados al descifrar el tan tenebroso mensaje subliminal que Lewis dejaba en su poema, y que finalmente fue divulgado por toda Inglaterra.
El mensaje consistía en invertir el poema, luego traducirlo en alemán, y por último parafrasear un poco en lenguaje chino, y invirtiendo la "m" por la "n" y cambiando un poco el orden de la escritura, se obtenía así el mensaje: "IAM JTR", que obviamente significaba: Yo soy JTR, JTR, eran las siglas de Jack The Ripper, lo que obviamente concluía en que Lewis Carrol era "Charles Manson" o Michael Jackson, en su defecto. Tras sufrir ataques de migrañas y escribir unos cuantos libros, su verdadero propósito era salir por las noches a las solitarias y lúgubres callejuelas con una máscara a matar personas en Estados Unidos, aunque él viviera en Inglaterra, ya que para eso tomaba el paseo en canoa nocturno con la excusa de que era un escritor que quería ir otro continente.
Después de presentar estas pruebas en la comisaria de Londres, Lewis fue encarcelado durante unos cuantos minutos por el comisario. Richard Wallace seguía creyendo en esa teoría, y por eso le escribió un libro a Lewis titulado: "Charles Manson, Light-Hearted Friend", acusando subliminalmente a Dogson de ser dicho asesino en serie, y demostrándole lo enojado que estaba al ver que nadie apoyaba su teoría. Pero claro, no lo hizo por que él mismo lo fuese.


