Microbusero (México)

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Microbusero en su estado natural.

El microbusero (Homo Peserus) es un ser vivo que vive en simbiosis (osease, pegado como chinche) al medio de transporte llamado Microbús, que pulula por Tenochtitlán City.

[editar] Historia

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Los microbuseros le dieron en la madre a los camiones Rata 100 que eran de cartoncillo blanco y techo de lo mismo.

Desde los tiempos de la extinta Rata 100, red de transporte de la Ciudad de México que ahora se llama RTP (no se sabe si por ReTePobre o ¡Rápido, Trépate Paisano!) se les cedieron concesiones a ciertos individuos de cuyo nombre no quiero acordarme para que administraran un nuevo tipo de transporte: el Microbús.

Ensayos preliminares demostraron que las bestias esas de 4 ruedas no podían avanzar solas, puesto que carecían de la electrónica básica que les dotara de inteligencia artificial para conducirse de acuerdo a horarios, cortesía hacia los pasajeros, hacia el peatón y demás automovilistas, un cobro justo y respeto total hacia los señalamientos de tránsito.

Tras buscarle en diferentes estratos sociales con individuos de varios niveles de educación, desde choferes de limosina, pilotos de aviones, de transbordadores espaciales y de ferrocarril. Unas niñas y su tropa de exploradoras fueron a la audicion con el objetivo de conseguir la insignia por ser operador de transporte publico cosa que no consiguieron ni ellas ni los demás que habían ido a dicha audicion,asi que los concesionarios de los microbuses estuvieron a punto de tirar la toalla, de no ser por un individuo que de repente se coló al centro de investigaciones, se acercó al pesero como si olfateara algo familiar. Comenzó a olisquear desde la puerta, las ruedas, los asientos, y una vez dentro, como si algo en su primitivo cerebro le recordara una memoria de infancia, dio un grito de victoria, como cuando un cavernícola cazaba un mamut, un grito que se escuchaba más o menos como ¡Pipipipipipipiiiii, súbale lleva lugares, súbaleeeee!.

Los científicos responsables del experimento investigaron la procedencia de ese extraño sujeto de olor característico y cuando descubrieron su hábitat natural, fue cuando se pusieron a reclutar más seres como él, que misteriosamente, tenían un vínculo simbiótico con el microbús, como si estuviesen hechos el uno para el otro. Desde ese entonces, se aislaron varios especímenes que se siguen criando y reproduciendo de una manera incontrolable en campos de cultivo de la Ciudad de México mal llamados colonias, en donde, como si fueran búlgaros del yogurt, se duermen dos y amanecen 100 en celdillas que se conocen coloquialmente como vecindades.

[editar] Sociedad

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Aquí es donde se reunen los homo peserus en época de apareamiento para sus duelos a muerte: Los carritos chocones (como peseros pero en chiquito).

Son seres altamente gregarios (o sea, que siempre se te dejan ir de dos en bola) que aparentemente tienen un rudimentario sistema de castas o jerarquías, desde el “gritón” que anuncia destino y número de lugares disponibles (incluyendo los que caben parados), pasando por el mismo Homo Peserus, conductor de microbús, hasta los concesionarios, o sea los weyes que son los dueños de la flotilla de unidades. Aunque primitivos, tienen tradiciones fuertemente arraigadas, como decorar con fetiches sus monturas (microbuses). Por ejemplo, no puede faltar el zapatito de su más reciente engendrito o la zapatilla roja de cuando su vieja lo abandonó y se metió a chambear en el tubo. Este tipo de elementos denota el sentido de pertenencia que el Homo Peserus tiene hacia sus congéneres. La tradición oral de los microbuseros dice que una de sus misiones primordiales es chingarse a esos raros objetos metálicos que se les cruzan en el camino, que extrañamente al igual que su microbús tienen ruedas y gente adentro. Esto se pasa de generación en generación hasta llegar a la total degeneración.

[editar] Biología

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Típico especimen. Nótense los finos rasgos europeos y la mirada que transmite conocimiento extenso sobre su labor.

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Otro Típico especimen. Nótese su apariencia y confianza en si mismo despues de haberse impactado contra otro automovilista.

La característica más notoria de los Homo Peserus es su olor corporal, el cual no significa que no se bañen, tan solo que huyen de sus enemigos naturales como el agua (sólo tienen relación con ella si es en un chesco, bebidas espirituosas o agua de riñón). Para ellos, vivir sin ese característico hedor significaría el fin de su especie tal y como la conocemos, ya que con él indican a las hembras de su clase que están listos para procrear dentro de una cortísima temporada del año que tan solo dura de Enero a Diciembre.

Su peculiar configuración de cuerdas vocales les impide articular sonidos y palabras del español común y corriente, por lo que se vieron obligados a crear un dialecto propio, lleno de palabras altisonantes y sonidos guturales e ininteligibles para los seres humanos, incluso chiflidos y claxonazos en un código desconocido.

El cráneo de estos individuos es aparentemente de tamaño y volumen promedio, sin embargo, tras el estudio de especímenes muertos en los enfrentamientos de la temporada de apareamiento se ha encontrado que su cráneo es 5 veces más grueso que el de un ser humano. Además, tiene una conformación que permite a ciertas ondas sonoras viajar a través de él y remitirlo a tiempos de vida en las cavernas, a danzas tribales y a orgías salvajes. Esto se da sobre todo con ciertos géneros musicales como Regguetón, Cumbias, Salsas, Pasito Duranguense, Banda, entre otros.

El sentido del oído juega un papel sumamente importante puesto que poseen una sensibilidad no característica del ser humano. Es por eso que necesitan subirle todo el volumen al sistema de sonido de su pesero, y aunque la mayoría de los pasajeros solo escuchan la vibración de la lámina del micro, el resquebrajamiento de los cristales y algún pedazo de carrocería que se cae al asfalto, el Homo Peserus escucha toda una gama de sonidos que tal pareciera que escuchara a Beethoven o a Tchaikovski por como se nota su rostro embelesado por canciones tan ricas en música y letra como “¡A ella le gusta la gasoliiina, dame más gasoliiinaaa!”.

La medición de inteligencia ha arrojado que son capaces de manejar herramientas rudimentarias tales como llaves de cruz, bats, botellas (rotas o completas), palos y agarran de todo para su propia defensa.

[editar] Religión y tradición

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Representación de Jebús de la mejor forma artística que manejan los Homo Peserus, o sea, lo rupestre.

Si los comparamos con las culturas primitivas de cuando la tierra era una bolota de lava hirviendo, los Homo Peserus tienen un profundo sentido de arraigo hacia la unidad que tripulan, esto porque se activan las memorias de sus antepasados de cuando montaban un dinosaurio, delfín, ballena o como se llamaran en aquellos tiempos.

Para hacer más fuertes los lazos con su unidad, suelen personalizarla y decorarla con pinturas rupestres de vinil (o sea calcomanías, o “calcamonías” como dicen ellos) de lo más variado: desde el santo de su devoción como la Super Guadalupe, San Cubas Tadeo o Jebús, hasta otras que son como un código que invita a las de su especie (y a las que no son también) a copular con ellos, símbolos como Bamm-Bamm cogiéndose a Pebbles, Oliva la novia de Popeye encuerada, alguna que diga “viejas buenotas mayores de 15 años viajan sentadas en las piernas del chofer”, etc.

Cabe destacar que otras calcomanías son un enigma para los investigadores actuales, pues representan a grupos de rock sesentero como los Doors, o más gruexos como AC/DC, y sin embargo, el microbusero escucha alguna rola que diga “yo soy tu maestro, quien supo enseñarte, de tu cuerpo yo conozco hasta la más íntima parteeee” y lo mas cercano que pueden estar a una rola decente es la cancion que tenemos aqui como muestra esto para evitarle oir la gasolina o piezas de musica que podrian dañar sus sacrosantos oidos de usted,a esta "Musica Chida" sumele el ruido del motor de gasolina con su escape resonador con bala o el Motor Diesel con un ruido digno de una maquina de vapor mas el cambio de velocidades sea o no con dual y Voila tendremos el ambiente microbusero que tanto embelezan estos entes de la naturaleza Chilanga

Tienden a ser esclavos de la moda (camisa blanca que les proporcionan en la ruta, pantalón negro con rayas blancas, calceta Wilson corte ejecutivo y mocasín italiano con diversos bordados). El corte de cabello es importante para ésta raza, ya que un determinado stylish haircut distingue un operador de una ruta de otra.

[editar] Tipos de microbuseros

Aunque si juntásemos a todos sería casi lo mismo que ver a varios chinos juntos, existen algunas diferencias entre esta especie de homínidos, los cuales se podrían clasificar en algunas subclases:

  • Los escuincles menores de 8 años o, con suerte, de 15, que sienten que están manejando en una pista diseñada para la Nascar y bajan a la gente a media calle en vez de arrimarse bien a la banqueta (y en los carriles centrales del periférico) muy comunes en las rutas al nororiente de la ciudad entre ellas rutas como la 18,64 etc.
  • Los que ya tienen pelos hasta en su asqueroso ombligo y una flamante panza cervecera pero aún no han superado esa etapa de sentirse Fitipaldi, pero eso sí, se visten como el jefe del sindicato, o sea, el Vítor, con camisa blanca (más bien amarillenta, sobre todo en los sobacos) y una corbata a la cual nunca le deshacen el nudo pues no saben cómo volver a hacerlo.
  • Los que "flotan" por sobre los demás y ya son de otro nivel social tan solo porque le añadieron pantallitas de plasma a su mastodonte para ver películas y videos musicales mientras conducen (de los cuales solo pueden reproducir 2 discos porque los otros vienen en un formato extraño para algo llamado computadora) lo que aumenta la posibilidad de choques mientras se quedan babeando al ver los repegones de chile en el culo en un video regguetonero.
  • Los que no encajan dentro de la especie y generalmente pertenecen a las rutas más viejas. Se cree que son ex choferes de la Rata 100 o de limosina por su extraño comportamiento (son corteses con el público y manejan de manera decente). Generalmente son ruquitos pelos de plata (en tu juventuuud) o negritos con apariencia de puro apagado,que en vez de escuchar a Nigga o a los Cadetes de Linares escuchan “¡El fonógrafooo, música ligada a sus recuerdoooos!” o en su defecto a la Sonora Santanera. Muy comunes en la ruta de San Ángel-Chapultepec (Chapultetrepo).
  • Los aún más extraños, de los cuales habrá uno o dos ejemplares en toda la red de microbuses, que si te subes al micro, te sorprenderás pues escuchan música clásica, heavy metal o New Age. ¿Leyenda urbana? Parece, pero ha habido algunos avistamientos…

[editar] Vease también

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