Monopoly
De Inciclopedia
Típico juego de mesa, en el que el objetivo final es convertirse en Bill Gates en el menor espacio de tiempo posible. Indudablemente es un juego creado por los poderes económicos norteamericanos que dominan el mundo, y sirve para que toda la familia, grandes y chicos, sienta lo que supuestamente siente un empresario al participar en la jungla que es el mercado. En malas manos puede ser una poderosa arma para provocar guerras mundiales, holocaustos e incluso apocalipsis a nivel casero.
En este juego se compran, venden o arriendan una serie de propiedades y servicios, luchando mano a mano por ser el dueño del monopolio y, por extensión, del mundo (de ahí el nombre). Es considerado por algunos expertos como contrario al modelo económico vigente y extremadamente dañino para las tiernas mentes infantiles, las cuales pueden llegar a creer que el tener dinero es todo lo que importa en el mundo (lo que todos los adultos sabemos que no es verdad, en absoluto. Lo mas importante es lo que eres, no cuánto tienes).
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[editar] Inventores del Monopoly
Aunque se creía en un principio que el señor rico que aparece en los billetes era el retrato del inventor del Monopoly, en realidad no se conoce al verdadero autor del ingenio; se piensa que está en paradero desconocido y se ha hecho la cirujía estética huyendo de los miles de perjudicados por su famoso invento. Sobre el pesan varias denuncias, y sobre su madre varios cagamientos. Se cree que intervino en la última caída de Wall Street y que ha hecho subir el petróleo varias veces; también se sospecha que algún banquero europeo adinerado ha participado en su creación, basándose en que no aparece la casilla "Multa por corrupción".
[editar] Desarrollo típico de una partida
Una partida típica de Monopoly empieza durante una tarde aburrida; has quedado con tus amigos en casa de alguno, habéis visto una película, os habéis contado vuestra vida y os aburrís. De repente, alguien dice la frase mágica:
«Podríamos echarnos una partidilla al Monopoly»
Inmediatamente la velada se anima; mientras el propietario de la casa murmura alguna excusa del tipo "yo no quiero saber nada..." para finalmente irse a buscar el juego, el resto de participantes se pelearán por ver quién será la banca y tendrá más oportunidad de robar fondos durante la partida. Establecida esta (por rigurosa aplicación de la Ley del Más Fuerte) se procederá al reparto de billetes, operación que habrá de ser supervisada con total meticulosidad por todos los participantes, ya que la banca no puede establecer preferencias; tiene que robar por igual a todo el mundo.
Al inicio de la partida los jugadores harán gala de cortesía y buenos modales con el rival, que terminarán exactamente cuando el primer jugador caiga en una calle de las más caras. Inmediatamente después se desatará una frenética carrera por apoderarse de todas las calles y dejar al resto de participantes con una mano delante y otra detrás. El momento culmen de la partida ocurre cuando un afortunado jugador consigue poner el primer hotel y exprimir a todos los demás; desde este momento vale todo (robo, chantaje, extorsión, amenazas de muerte) con el fin de conseguir que el afortunado jugador se coma el hotel con patatas (acompañado, si es posible, de su ficha respectiva y de las tarjetas de "Sorpresa").
El final de una partida de Monopoly puede ocurrir de la forma más imprevista: caída del tablero, incendio de los billetes, extravío de los hoteles o de las piezas o desaparición misteriosa de algún jugador; y sus consecuencias pueden abarcar desde el divorcio o despido (por ello no se recomienda jugar Monopoly con el jefe) hasta la caída de Wall Street y la ruína de la econmía internacional.
[editar] Los diez trece mandamientos del Monopoly
Como si de un negocio real se tratase, existen ciertas normas fundamentales a observar durante el desarrollo de una partida de Monopoly.
- Atracarás a mano armada al compañero Sin piedad, y sin perdonarle ni un solo centavo so pena de ser tachado de cagón y expulsado de la partida. El Monopoly no es un juego para pusilánimes.
- Pondrás casitas cutres en cada calle que compres Hay que aclarar que este es un elemento de fantasía añadido al juego, sin ninguna relación con la realidad.
- Te acojonarás cuando el otro consiga las dos casillitas azules (paseo tablado y plaza del parque) Una caída en ellas podría resultar fatal para tu economía, por lo que deberías asegurarte de que eso no pase. Puedes intentar su compra por un precio inferior al que te costaría caer en ellas, sobornarlo miserablemente o recurrir a argumentos persuasivos (me tengo que ir, que trabajo mañana; ya no tengo más ganas, me caigo de sueño; se lo voy a decir a mamá, etc, etc...)
- Irás a la cárcel cuando te lo mandan No como en la vida real, que hay que pasar por una pila de juicios. También
al igual que en Shilea diferencia de la vida real, aquí pagando puedes salir de la cárcel. - Fardarás de que tienes un as en la manga Aunque en realidad te estés cagando de miedo (no es recomendable hacerlo si el rival tiene todas las propiedades y tu saldo asciende a $5, o quedarás como un idiota)
- Robarás billetitos de la banca cuando el adversario mire hacia otro lado Todo el mundo lo hace, ¿por qué tú no?. Eso sí, recuerda que esto también es un añadido fantástico sin conexión con La Vida Real TM
- No acabarás ninguna partida Jamás nadie ha acabado una partida de Monopoly; se rumorea que el día que una llegue a su fín, se acabará el mundo.
- No leerás las instrucciones Jugar es tan fácil que nadie necesita recurrir a ellas; cualquier reclamación se solventará a base de puñetazos.
- Mentirás sobre el contenido de las cartas sorpresa Si es necesario, esconderás algunas en la manga para emergencias.
- Harás ofertas disparatadas Son la base del juego y de la economía mundial (en esto sí se parece a la realidad).
- Aceptarás las ofertas con gesto orgulloso o las rechazarás con desdén En el primer caso serás tachado de pringao y en el segundo de tacaño por los compañeros ignorantes.
- Perderás las figuritas para jugar Con las del parchís basta, no se necesita tanta sofisticación.
- No venderás ninguna propiedad Excepto que te ofrezcan una locura de precio, en la cual el otro quede pobre.
[editar] Efectos secundarios
Dada la gran cantidad de adrenalina que se libera en este juego, no está recomendado para mayores de 80 años, menores de 15 o personas que sufran de tensión alta, tensión baja o riesgo de infarto. Se han llegado a registrar casos de crisis nerviosas graves producidas porque el afectado cayó en una casilla de las caras justo después de pronunciar la famosa frase "Ahora voy a remontar y os voy a ganar a todos, ya lo veréis" (palabras que todo buen jugador de Monopoly sabe que no debe decir jamás durante una partida).
Son también frecuentes la ludopatía, que en casos extremos lleva a confundir los billetes reales con los del juego causando situaciones realmente molestas, (especialmente en los bancos y cajas de ahorros) y las lesiones de diversa consideración durante las negociaciones.
Raramente pueden producirse casos de comprismo agudo, durante los que el enfermo se dedica a comprar compulsivamente cuantos pisos y casas estén en venta en su barrio; frecuentemente los afectados suelen terminar arruinados y en la cárcel por no poder pagar sus deudas, pero se rumorea que una gran partida de Monopoly entre empresarios adinerados dio lugar a la famosa burbuja inmobiliaria tan conocida de todo aquel que alguna vez soñó con independizarse de sus padres.
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