Muhammad Ben Al Parrush

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Muhammad Ben Al Parrush
BanderaLibia.png
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Última imagen conocida del compositor.
Nacimiento Defunción Libia entre otros sitios.
Origen Libia
Su vida
Sobrenombres El tío Ben.
Lugar de residencia ¿Chile?
Se dedica a Compositor.
Estado actual En paradero desconocido.
Hazañas logradas Ser el compositor oficial del régimen de Gadafi
Relaciones Gadafi, Oliver Messiaen, R. Murray Schaefer, John Chowning, Alberto Lizzio
Enemigos La Interpol
Poderes especiales Hacer colapsar tus sentidos por medio de su música.
Objetos Gafas de color rosa.

Muhammad Ben Al Parrush, en árabe بار بن محمد العش, (Trípoli, Libia 16 de Abril de 1963) es un compositor, artista conceptual y revolucionario libio.


[editar] Trayectoria

Su familia se traslada a París cuando él cuenta con pocos años de edad huyendo de la Revolución Socialista. Allí sus aptitudes musicales se manifiestan desde temprana edad y es becado para estudiar en la clase de Olivier Messiaen desde 1980. Dos años después, Messiaen le expulsa de su clase manifestando que "Es un presuntuoso fundamentalista" y Ben Al Parrush se traslada a EEUU donde se especializaría en música electroacústica bajo la dirección de John Chowning y en arte sonoro con R. Murray Schafer, de cuyas obras más tarde Ben Al Parrush afirmaría "No solamente son una blandengada, sino que ofenden a Dios".

Gadafialparrush.jpg

Al Gaddafi y Ben Al Parrush, mostrando en público su gran complicidad

En 1990, regresa a Libia donde pone su arte al servicio de la Revolución y de "nuestro glorioso líder Muamar el Gadafi" lo que le supuso la ruptura con su padre, Al Parrush Ahmed, quien manifestó "primero hace esos ruidos asquerosos y ahora esto. Reniego de este hijo que me ha enviado el infierno". Desde entonces ha producido numerosas composiciones electroacústicas premiadas en diferentes certámenes internacionales. Destaca, especialmente, la ocasión en la que Gadafi obsequió al presidente español Jose María Aznar no sólo con un caballo, sino también con un recital íntegro de música de Ben Al Parrush, tras lo cual el estadista español manifestó "Gadafi es un amigo, mire usted, pero a mí me gusta mas la música de Julio Iglesias". No obstante Aznar invitó a Ben Al Parrush a visitar España y realizar una gira por los principales auditorios nacionales, proyecto, que en su diálogo de civilizaciones, corroboró posteriormente José Luis Rodríguez Zapatero, pero que, por razones que se desconocen, se fue postergando sin llegar a realizarse. Mariano Rajoy, al ser preguntado por esta cuestión, al igual que con muchas otras cuestiones, ha eludido el tema.

Sus composiciones fueron muy apreciadas por el malogrado Hugo Chávez quien se comprometió en su día a subvencionar la grabación de la integral de su obra orquestal por la Joven Orquesta Sinfónica Simón Bolívar y Gustavo Dudamel a la batuta. Nicolás Maduro, por su parte, ha ido postergando el compromiso sin dar mas explicaciones.

Ya muy joven mostró inquietudes por el campo de la producción musical, es conocido en este ámbito su proyecto de grabación, junto al popular director de orquesta Alberto Lizzio, de la integral sinfónica de Giambattista Diverdi. Por desgracia el resultado de tan ambicioso proyecto no llegaría a ver la luz debido a la repentina muerte de Lizzio.

Tras el giro político de Libia y el derrocamiento del régimen se halla desaparecido, habiendo puesto la Interpol precio a su cabeza por robo con escalo en Bélgica. Investigaciones posteriores sobre la naturaleza del régimen político de Gadafi [1] han reabierto viejas controversias que han llevado a cuestionar si el tipo de relación entre ambos iba más allá de la mera amistad. Ben Al Parrush, al estar en paradero desconocido, no ha confirmado ni desmentido los insistentes rumores. Sin embargo, la reciente publicación de su último disco Elegie parece alejar las dudas sobre los verdaderos sentimientos del genial compositor Libio. La obra, de carácter funerario, narra los últimos momentos de la vida del líder árabe desde un punto de vista trascendente. Formalmente, se podría hablar de un concerto grosso orquestado para palo de lluvia y cinta magnética, en el que estructuras tipo zéjel dejan vislumbrar la melancolía por la pérdida de الأندلس (al-Ándalus).
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Portada de Elégie

[editar] Estilo e influencias

Su estilo se define como Terrorismo Electroacústico -término acuñado por sus detractores- y se basa en buscar los umbrales del dolor en la percepción auditiva humana, con el fin de "hacer colapsar los sentidos y así elevar nuestro espíritu hacia Alá" y ha sido considerado por la CIA como un arma de destrucción masiva. Ben Al Parrush ha declarado que su inspiración a la hora de desarrollar este estilo ha sido la obra del gran compositor italiano Giambattista Diverdi. Su primera obra, en este estilo, la tituló Yihad (2004) -Si bien en occidente el título original fue censurado y se distribuyó bajo el nombre de Speech 69-. Compuesta para cinta magnética, explora a través de la cuadrafonía las diferentes posibilidades sonoras del fusil AK-47 a la vez que inserta, a modo de intermezzo, fragmentos del tercer Libro Verde de Gadafi y su Tercera Teoría Universal. Diferentes críticos han visto en esta obra un intento de acercarse al líder árabe tras la ruptura que se fraguó entre ambos durante el año 2004. La pieza termina con un solo de bongos de extensa duración; una clara representación del cielo que le espera al mártir. Continuará esta senda la obra Two inches open reel (2005). Su motivo conductor serán diferentes canciones árabes de temática amorosa que se entremezclan con los sonidos y ambientes de la ciudad de Kabul, a modo de un paisaje sonoro de 180 minutos de duración. De vez en cuando, un grito masculino interrumpe la evolución de la composición. Muchos han visto en ello una velada crítica a la homosexualidad masculina en amplios círculos Talibanes y este hecho provocó la ira de los sunnitas contra esta obra y, por extensión, contra el autor, que tuvo que exiliarse un tiempo en Irán.
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Portada de Yihad

Mucho más reciente es su obra Vania (2010). En ella, narra sus experiencias como muyahidín en Chechenia luchando contra los rusos y solazándose con sus rameras. Una de ellas será su favorita (Vania), hasta que el proxeneta rompe el fugaz idilio y hace huir al protagonista. La obra está escrita para balalaika solista, cinta magnética y tres sonistas en directo. Fue interpretada por primera vez en Europa, en el Tercer festival internacional de música electrónica y electroacústica de Alicante (España).
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Portada de Vania

[editar] Actualidad

Inspirado en su condición de fugitivo, su último proyecto conocido, هِجْرَة - Larsen consiste en una performance en la que se llevan al extremo los postulados de su estética: el público es encerrado en un auditorio mientras seis performers pertrechados con tapones de silicona en los oídos sitúan cada uno un micrófono frente a un amplificador. Al producirse por ello los incómodos tonos Larsen, los asistentes sienten deseos de huir, al igual que el Profeta en su hégira, deseos que se verán incrementados cuando los encargados de seguridad les impidan salir de la sala durante las dos horas que dura la función.

Las últimas pistas sobre el paradero de Ben Al Parrush se sitúan en Chile, donde podría estar ganándose la vida como mecánico o piloto de rallies, inspirando, según parece, gran devoción entre otros deportistas del motor que han llegado a identificarle con el mismísimo San Pedro. Fuentes similares apuntan también a su vinculación con el joven conocido como El Pequeño Nicolás, a quien habría sido presentado por Jose María Aznar en 2010 y quien le había prometido un concierto con sus obras en el Palacio de la Zarzuela al que asistiría la Familia Real española. Al conocer el engaño, Ben Al Parrush, según las mismas fuentes, ha mostrado una profunda decepción.

[editar] Críticas

En 1995, el compositor y pionero de la música electroacústica Karlheinz Stockhausen escuchó algunos tracks de jóvenes músicos, entre ellos Muhammad Ben Al Parrush, y les ofreció su consejo. Tras alabar las cualidades técnicas de su obra, a Ben Al Parrush en concreto le dedicó estas palabras.

Cita1.pngNo deberías hacer eso: la música es el producto de la más elevada inteligencia humana y de sus más refinados sentidos, los sentidos de la escucha y de la imaginación y la intuición. Tan pronto como se utiliza para generar dolor o para ser instrumentalizada con propósitos políticos la música se prostituye y no deberíamos permitirlo; uno no debería venderse a intereses concretos. No deberíamos permitirlo, es terrible vender de esa manera la música.Cita2.png

Muhammad Ben Al Parrush contestó a Stockhausen agradeciéndole su consejo.

Cita1.pngAgradezco mucho a Karlheinz Stockhausen sus buenas intenciones, pero creo que no ha comprendido nada del sentido trascendental de mi música, y esto es particularmente decepcionante viniendo de alguien a quien tanto debemos y cuya música pretende buscar también un sentido de la trascendencia. A propósito de esto, creo que el señor Stockhausen debiera abandonar esa repugnante herejía que se ha inventado y convertirse a la fe verdadera del Islam y a la doctrina socialista del Yamahiriya, pues un artista de su altura debe de servir como ejemplo a los demás y dejarse de sandecesCita2.png

La crítica internacional no se pone de acuerdo a la hora de valorar el significado de su último disco. El compositor minimalista indio Ramuf Atam publicó en fechas recientes un opúsculo titulado Sobre lo bueno y bello en el arte en el que se ataca duramente la última aportación parrushiana. Muchos están en desacuerdo con esta visión y no consideran las diatribas de Ramuf como un referente válido para el estudio parrushiano, ya que el índio sólo realizó una obra en su vida, consistente en escribir su nombre por retrogradación en las cajetillas de tabaco españolas. Obra que, siguiendo sus postulados minimalistas, ni siquiera tituló. Sí lo hizo Muhammad Ben Al Parrush al referirse a ella como "La chusta" lo que provocó una profunda enemistad entre ambos.

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