Oráculo de Delfos

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Cita3¿Por dónde empiezo?Cita4
Pitonisa atendiendo la consulta de Edipo
Cita3No sé que problema hay con el oráculo. Si hasta dijo que yo era el más sabio del mundo. Aunque también dijo que yo era el más feoCita4
Sócrates asombrado de saber algo

El oráculo de Delfos era un centro religioso situado en Grecia dedicado al dios Apolo. La gente acudía para hacer cuestiones inquietantes o simplemente para hacer turismo y comprarse la típica túnica con la leyenda "Mi amigo ha estado en Delfos y sólo me ha traido este recuerdo tan cutre".

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Oráculo de Delfos

[editar] Las pitonisas

Navel lint
Delfos se creía el ombligo del mundo.

Las pitonisas (también conocida como pitia) eran las personas encargadas de transmitir a los suplicantes los oráculos del dios Apolo. Había que pasar unas pruebas muy exigentes consistentes en decir tonterias sin reirse[1]. Su trabajo era de por vida por lo que junto a los funcionarios de Roma era uno de los más solicitados. El sistema era sencillo:

  1. El consultante tenía una entrevista con la pitonisa y quedaban unos días después, para que así tuviera tiempo para inventarse algo.
  2. El consultante compraba una cabra a los sacerdotes por un módico precio de mil doscientos leros.
  3. Mataba a la cabra y la dejaba en un altar.
  4. Los sacerdotes se la llevaban para cocinarla en secreto.
  5. La pitonisa hacía un bonito verso[2] ambiguo y de muy difícil interpretación.
  6. La pitonisa comenzaba la respuesta con la formula «¿Si te digo una cosa me prometes que no te enfadarás?»
  7. El consultante se volvía a casa con menos dinero y con la sensación de haber sido estafado.

Inexplicablemente los antiguos ignoraban los oráculos fallidos y siempre justificaban los errores como propios con el razonamiento de «Si la culpa será mía por no haber matado a mi padre» u otros del mismo estilo. Esto tal vez explica porque durante casi ochocientos años Delfos nunca sufrió ningún incendio provocado.

Para los que no le conozcan personalmente, Apolo es un grandísimo hijo de puta. Todos sus vaticinios encierran un doble sentido que siempre perjudicaba a la persona que planteaba la cuestión. A lo largo de la Edad Vieja se han ido recopilando estos oráculos, de esta forma Herodoto nos transmitió la jocosa anecdota que le pasó a un rey de Lidia cuando acudió a Delfos y le preguntó que pasaría si su todopoderoso ejercito cruzaba el río que separaba su país del Imperio Persa para invadirlo. Apolo puso en boca del pitonisa lo siguiente: Su gran y divino pene y ésto otro: «Si cruzas el río destruirás un poderoso imperio. Ji, ji, ji». Por supuesto el rey ignoró las risas finales pensando que sería un error de transcipción. Al cabo de una semana se encontraba con unos grilletes en las manos en una oscura celda de Persepolis, el pobre olvidó que justo antes de salir de campaña militar se había proclamado emperador de Lidia, lo que automáticamente convertía su reino en un imperio. Ironías del destino, porque el emperador persa se autoproclamó rey.

[editar] Historia

Dios francotirador
Apolo practicando su deporte favorito: "El tiro con arco".

En el siglo VIII adC los griegos— pueblo ocioso cuando no habían guerras, juegos olímpicos y demás cosas que hacían estos señores— construyeron una serie de templos, estatuas y cosas sagradas de esas donde estaba prohibido mingitar. Con el paso de los años se dieron cuenta de que los peregrinos venían a rezar y se iban sin pagar un peso, por lo que a uno de ellos se le encendió la antorcha y pensó en contratar a una chica de la calle para que se hiciera la loca y predijiese el futuro. Como las cosas buenas, el "boca a boca" fue la clave del éxito tan fulgurante que los pobres delfinos se vieron desbordados por las procesiones y esos locos pesados que anuncian a gritos el fin del mundo continuamente como si no supieramos que eso va a pasar en cuanto el sol se convierta en supernova y nos mande a la mierda.

En el siglo VI adC se crearon los Juegos Píticos[3], los primeros tontos religiosos de la historia. Las pruebas más famosas eran el lanzamiento de sacerdotes cristianos por el barranco, los 110 metros salto de imágenes de Zeus, el pugilato al estilo Odiseo (es decir, blasfemando contra los dioses) o el deporte de riesgo: conocimiento[4] de vestales en templos dedicados a Hera.

[editar] Fin del culto

Todo lo bueno se acaba, tras años dando consejos y vaticinios el culto a Apolo fue vencido por Jesús gracias a un marketing mejor trabajado y muy ingenioso con el pegadizo lema de "Únete pagano o arde en la hoguera". Ya en el siglo III dC la gente sólo acudía a echarse frescos junto a las ruinas y de vez en cuando se acercaban a la pitonisa para escuchar lo que tenía que decir, que de aquellas se limitaba a anunciar las ofertas de los restaurantes griegos del lugar, previo pago de una suculenta comisión.

Finalmente una triste tarde del año 326 el oráculo cerró el negocio y dio su último vaticinio: "Se alquila centro religioso seminuevo. Precio a convenir. Abstenerse curiosos".

[editar] Cómo interpretar el oráculo

Pitagoras toalla
Pitágoras se puso una toalla mojada en la cabeza porque el oráculo le dijo que los marcianos le leían la mente.

Muchos reyes de la antigüedad han escuchado con horror como la pitonisa les avisaba que alguno de sus descendientes los asesinaría en el futuro. Ante esta perspectiva tan funesta, solían abandonar al recien nacido en grutas, montañas o los arrojaban al mar. Lógicamente, algún dios o alma caritativa salvaba al retoño y al crecer éste, por los avatares del destino, acababa matando a su ascendiente de la forma más irónica posible.

Pero claro, si el rey era extremadamente condescendiente o no era supersticioso, siempre podía ignorar el mal augurio y seguír con su vida normal hasta el día en que su nieto lo matara de la forma más irónica posible.


Por lo que la única manera de interpretar al oráculo de una manera correcta era dándose por muerto, y viviendo los últimos días de existencia con la mayor felicidad posible (o directamente podías matar a tu futuro nieto-asesino sin dejar la misión en manos de siervos incompetentes y pusilánimes).

[editar] Curiosidades

  • El autor de este artículo acudió al oráculo de Delfos y éste le dijo que ganaría el reto si no hacía chistes fáciles con la palabra oráculo?
  • Si vivieras en el Vaticano verías el artículo con la palabra oráculo censurado de esta manera.

[editar] Artículos vaticinados

[editar] Notas

  1. Muy parecido a lo que tienen que pasar nuestros políticos de hoy en día.
  2. Dejaron de hacerlo a los pocos años porque en Delfos ni Dios tenía idea de como rimar y a la gente le parecía extraño que Apolo rimase como un marinero borracho de Sicilia.
  3. Y no, no consistían en medirse el pito para declarar al vencedor, aunque en un principio así fuera, fruto de una borrachera de sacristía.
  4. Conocimiento en el sentido más bíblico de la palabra
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