Pimpa

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La Pimpa (Pimpa, por su traducción al español) es un show animado para chicos con problemas (no pregunten qué clase de problemas, eso ya es un problema en sí mismo) emitido por la televisión con el fin de educar a los más pequeñines haciéndoles creer que interactuar con objetos inanimados tratándolos como a personas es perfectamente normal (por eso después son necesarios los manicomios). El show (bah, show es un término demasiado pretencioso para este engendro) es oriundo de Italia (Más exactamente está ambientado en el Alto Adigio) y se ha difundido por el resto del mundo al igual que la pizza, las pastas o la crisis económica, y hoy en día es recordado por un montón de adultos que ven en el programa un trozo de su infancia robada.
Viejajukjb

Boceto original de la Pimpa.

[editar] Los tropagonistas, digo, los gropatonistas, digo, eh... los personajes

  • Pimpa: es la capo mafia del programa, la protagonista (esta vez sí me salió bien, yupiii) principal, el personaje en torno al cual gira toda la trama. Pimpa es una... no se sabe bién que car*jos es, hay diversas teorías, algunas de ellas bien siniestras. Pero no nos adelantemos, ya lo vamos a ir viendo. Entre los poderes de Pimpa se encuentran:

*Dar vida a todo (pero TODO) lo que se encuentre por delante, incluyendo (pero no limitándose a): cacharros, panes, relojes, nubes, barriletes, tanques de guerra, estatuas, instrumentos musicales, ropa, muebles, comida a la que después va a asesinar, piedras, el suelo, el agua, el fuego, la tierra, el aire, etc. También puede interactuar con todo eso y hablarle como tú le hablas a tus amigos imaginarios. *Ehh... bueno, eso es todo, la verdad es que la cosa esta no tiene muchos poderes que digamos.

  • Armando: el dueño, amo y señor de Pimpa, la tiene esclavizada a la pobrecita. Este señor en cuya cara pareciera tener unos genitales masculinos tiene un pasado bien turbio, que describiremos en la sección de Teorías de la conspiración.
  • Diversos personajes que por obra y gracias de Pimpa van cobrando vida a lo largo de los capítulos.

[editar] Teoría de la conspiración

Observen a Pimpa. No es fácil determinar a que clase de especie, raza o filum pertenece. Uno, a primera vista, piensa que es una perra, luego bien podría ser un conejo, un asno, una vaca, una liebre, un pollino, una ternera, un alienígena, o todo eso junto. Existen indicios de que Armando (Si ese es su nombre verdadero) es en realidad un peligroso jerarca y científico nazi escondido bajo la apariencia de un simpático oficinista asalariado del norte de Italia (Que coincidencia que en la región donde vive el 70% de la población habla alemán) cuyo cargo en los laboratorios del Tercer Reich era lograr la estirpe canina ideal, el perro perfecto, la raza puta, digo, pura, para lo cual comenzó a tomar el ADN de diversos animales y los comenzó a combinar. El experimento estaba destinado a engendrar el animal más increíble y fabuloso que la humanidad hubiese conocido, pero lo que le salió fue Pimpa, y bueno, a lo hecho, pecho. A decir verdad Armando nunca mató a nadie, pero igual cambió su identidad porque la culpa de que siempre desaperecieran las lapiceras del laboratorio era de él y no quiere que nadie lo reconozca. Atendiendo a esta teoría, lo único bueno que logró la perra/vaca/liebre/engendro al ser creada fue la capacidad de hablar con las mesas, copas, ladrillos, libros, etc. (Bah, yo también puedo hacer eso, ahora, que me respondan ya es harina de otro costal) Pimpa es actualmente una criatura muy simpática que se divierte correteando bajo la tutela de su oscuro amo, aprendiendo y riendo con sus inesperados compañeros que siempre varían de episodio en episodio. Es eso, o todo el show es el sueño de un drogadicto.
Armandodepravadozoofilo

El degenerado zoófilo de Armando, imaginando a su perra desnuda.

[editar] Creepypasta de Pimpa

El hombre llegó a la casa proveniente de la oficina, abrió la puerta y se dejó caer sobre el sofá. Súbitamente un fogonazo blanco con destellos rojos pasó frente a sus ojos.

-Pimpa... Pimpa, ¿Que hay para cenar?- la cachorra se acercó con lentitud hacia su amo.

-Ahora pongo algo en el fuego, Armando.- Pimpa se dirigió a la cocina. -Horno, ábrete.- dos simpáticos ojos y una boca se dibujaron en la tapa del horno.

-¡A la orden, Pimpa!- la tapa se abrió dejando ver un interior oscuro y lúgubre. La perra miró la alacena, trató de estirarse pero no llegaba.

-¿Podrían abrirse, por favor?- como por arte de magia, varias latas saltaron hasta la mesada, haciendo un sordo ruido metálico.

-¿Que vas a cocinar hoy, Pimpa?- preguntó la salsa de tomate, ansiosa. La perra miró en dirección a la sala, donde su dueño comenzaba a quedarse dormido.

-Carne.- respondió la criatura.

-Genial, Pimpa, aguardo en mi interior una fina selección de carne de ternera que...-

-No, no ese tipo de carne.- interrumpió Pimpa a la heladera. -Esta noche será otro el tipo de plato que voy a degustar.-

-¿Que estás queriendo decir con eso?- inquirió el cuchillo, intrigado. La perra no respondió. Estaba pensando, lo cual no era bueno. Armando, por su parte, terminó de cerrar los párpados, sentía que le pesaban una tonelada. Cuando los abrió, todo estaba a oscuras. No sabía si apenas había parpadeado y la electricidadjusto se acababa de cortar, o si había logrado conciliar el sueño un par de horas, y su perra en lógico sentido del ahorro energético había apagado la luz. Ya no sentía tanto sueño, por lo que evidentemente había logrado dormir un poco. Trató de ponerse de pie, pero algo lo atenazaba fuertemente.

-¿Que es esto?? Pimpa, Pimpa, no puedo salir. ¡Socorro, Pimpa!- la luz se prendió. Pimpa estaba sentada a un metro de él, con su mirada falsamente inocente, su carnosa lengua roja cuya punta sobresalía por fuera del belfo, dándole una apariencia de despiste total. Armando vio que unas sogas lo mantenían fuertemente atado al sofá. -¡PIMPA, PIMPA!!-

-Cállate, rata inmunda, sólo lograrás acelerar aún más tu putrefacta muerte.- el hombre no podía creer que semejantes palabras saliesen de la boca de su adorada perra, que era para él como una hija traviesa que recién descubría el mundo.

-Pimpa, ¿Que tramas? ¿Esto es una broma?-

-No, no es ninguna jodida broma. Armando, ya fuiste demasiado lejos con tu maltrato. Eres la peor basura de la humanidad. Eres un monstruo. Eres peor que Hitler.-

-No sé de qué hablas.-

-¿No sabes, pedazo de psicópata?? Yo sí sé. Sé que me creaste a partir de una vaca y un perro. Pedazo de bestia. Jugaste a ser Dios sin importarte las consecuencias psicológicos que tu criatura, o sea yo, iba a tener. La crisis de identidad que tengo es horrorosa. Cuando yo era cachorra abusaste de mí en innumerables ocasiones. Malparido, hoy las a pagar todas.-

-Pimpa, por favor, como chiste es horrible, ahora suéltame. No cometas locuras.-

-Mira quien habla, el que las cometió antes que nadie. Hoy se acaban tus fechorías, pedazo de mierda con bigotes. Mira tu nariz y tus ojos, parecen una polla con sus dos pelotas. Hoy hago Armando al horno.-

-¡PIMPA, YO TE VI CRECER!!-

-Cuchillo, ataca.- el instrumento saltó hasta la muñeca de Armando y con un veloz movimiento la abrió las venas del antebrazo derecho. Repitió la acción en el izquierdo. El hombre comenzó a gritar, pero sus alaridos cesaron con un tercer navajazo aplicado en la garganta, justo debajo del maxilar inferior. El infeliz no tardó en desangrarse, y Pimpa no tardo en treparse a su pecho para beber el río de sangre que manaba sobre su camisa antes blanca, ahora carmesí. Pronto marrón con la coagulación de la sangre. El cuchillo cortó la cabeza de Armando y Pimpa la empujó hasta la cocina. Colocó la testa en el suelo, firme, con los párpados caídos en dirección a ella. -¿Alguna última palabra?- para su sorpresa, los ojos de Armando se abrieron.

-Sí, muchas.- Pimpa retrocedió, sorprendida. -¿De qué te asustas? Das vida a todo lo que le hablas, no te debe sorprender que una cabeza que hasta hacía pocos segundos tenía vida ahora te esté suplicando por su vida. De acuerdo, no tengo un cuerpo que me defienda, estoy a tu completa merced. Pero si te queda un poco de piedad por favor...- la perra no le dejó terminar la frase, trató de empujarlo con la pata pero la cabeza la mordió con lo único con lo cual podía defenderse: su fuerte dentadura. Pimpa comenzó a pegar alaridos desesperados, su pata comenzó a sangrar y revoleó la cabeza por toda la cocina hasta que la misma salió volando por un costado, llevando en sus fauces un trocito de carne de Pimpa. Ésta, atontada por el terrible dolor, se acercó cojeando hasta el botiquín del baño, se aplicó alcohol y salió a recuperar la cabeza, pero por más que buscó, no la halló por ninguna parte. El resto del cuerpo permanecía en su lugar. Llamó a los muebles, a los cubiertos, a las paredes y a los platos, pero nadie le respondió. Todo lucía un aspecto normal. Cada vez más nerviosa, empezó a dar vueltas sobre sí misma, mirando a todos lados, pergreñando algún plan que le permitiese retomar el dominio de la situación. Tal vez todo lo inanimado se había puesto en su contra y del lado de la cabeza ensangrentada. Iban a ponerse del lado de uno de ellos porque sabían que cualquiera podía ser el próximo, Pimpa era una cachorra de dictador. Tras dos horas de moverse por toda la casa, la perra no lo dudó un segundo más. Salió corriendo para nunca más volver, las cosas no volverían a ser las mismas, ni para Armando ni para ella. Nunca se encontró la cabeza de Armando, su cuerpo recién fue hallado un mes más tarde porque el olor a podrido comenzó a invadir los canales de Venecia. De Pimpa, hay rumores no confirmados de que se unió al Estado Islámico.

[editar] Curiosidades

  • Pimpa al revés se dice Apmip.
  • El actor que da voz a Armando en la versión italiana tiene bigote de verdad.
  • Pimpa está detrás tuyo en este momento.
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