Un publicista sabe bien dónde debe poner su publicidad.
Existe también publicidad para vender productos falacios.
La publicidad se inventó allá por el segundo día de existencia del ser humano, donde ya se anunciaba el McDonald's™ y varias paparruchas más. Los primeros anuncios se presentaron en el Antiguo Egipto, cuando Tutankamón colgó un papiro con la frase "Picoolu er Dickis", que en su idioma significa "Se necesita señorita de excelente presencia para cuidar mi pirámide". Desde entonces, ha ido evolucionando (como los Pokémon™) hasta llegar a presentarse en muchos formatos como el Anuncio de duración prolongada, el Banner, la Etiquetita, el Sonido, el Bujero negro, los Picores, los Colorantes y conservantes, etc., etc., etc.
Bill Gates inventó en 1999 el spam, una forma eficiente de enviar avisos publicitarios de porno, viagra y alargadores de pene al email de sus amigos. El Google AdSense™ surgió como alternativa a los webmasters que tenían pérdidas rotundas de dinero con sus páginas web (con el Adsense las pérdidas son más sutiles, pero siguen siendo pérdidas), y luego compró productos marca Inciclopedia™.
Luego en el 2000 apareció el spyware. Se instala sin tu permiso, te mete un programa inútil (que intentan venderte por 49 mauritanios), te molesta, y es un infierno quitarlo. El spyware es bueno porque el Internet Explorer™ contribuye a su difusión, y te ahorra la molestia de clicar en los banners para que te lo instalen (se meten solitos. Fíjate qué cómodo).
Al contrario de lo que su nombre indica, no consiste en la repetición de algo sino en repetirlo, lo cual es completamente distinto. En año nuevo te venden el mismo pavo del año pasado más un teleivisor marca Sony™.
Consiste en sobornar a la gente para queeeeeee... ...¿cuánto?... Oh, no, quería decir que consite en mostrar testimonios totalmente verídicos, imparciales y fiables hechos a partir de importantes estudios psicológicos de Discovery Channel™.
¡Compre Antihostiaing Plus y haga que sus niños no mueran al caerse desde un 7º piso queriendo volar!
Te presionan combinando cualquiera de las dos técnicas anteriores. Ejemplo: No fumes. Fumar es malo. Compre Whingkinsthon™, su marca de tabaco local. Porque fumar es malo, pero si es Whingkinsthon™, no es fumar.
Citas publicitarias secretas:
Los publicistas tienen la culpa de todo lo estúpido.
La filosofía de Be Happy Be Huggies™, o el pañal que se adueñó de un tema de por sí medio idiota.
Es cuando en algún anuncio aparece una frase tonta y repelente con gran capacidad de captar atención, y se extiende y se extiende, inundando los nicks del Messenger™ y los anuncios del periódico. Be water my friend.