Silvestre II

De Inciclopedia

Saltar a: navegación, buscar
Colorines.jpg El autor de este artículo se ha olvidado de poner fotos, o las que hay no son suficientes. Sé buena persona y ayúdanos colocando un par de ellas para la causa. Que la academia te lo premie.


FSM.png ATENCIÓN: Este artículo contradice los dogmas sobre el Monstruo Espagueti Volador.
¡Herejía! Si no puedes soportar su lectura vade retro!

Silvesto Di Gaucho fue más conocido como Silvestre II, el traidor de Coruvigo. Él nació en el poblado de Gaucho, al norte de Coruvigo, pero se escapó a la ciudad cuando era pequeño. Se conoce por ser el mayor traidor de todos los pastafaristas que han existido.

[editar] Infancia

Silvestre nació en el tranquilo poblado de Gaucho la mañana del 32 de Agosto de un año que se está estudiando. Él era muy feliz durante su niñez, pero no sabía que sus padres eran en verdad dos duques italianos de gran fama, y no los campesinos pobres que él conoció como sus progenitores. Silvestre se enfureció por esto y mató a sus padres adoptivos golpeándolos en la cabeza con un cuchillo sin filo.

Silvestre cayó en desgracia por esto, y llegó a lo que a él le parecía un pequeño poblado, pero que en verdad llegó a Coruvigo, quien era la ciudad más poderosa del mundo en ese entonces. Él exploró la ciudad, pasando por el Monpulvol, el templo sagrado del Monesvol, y otras partes más emblematicas de la Ciudad. Un día vio algo que le pareció increible: una mula, y encima de la mula había un caballero cruzado Pastafarista. Silvestre se sorprendió, y le preguntó a la mula qué era. La mula no respondió sino hasta que el caballero le dijo que era el comandante en jefe de la Fuerza Cruzada Pastafarista Monesvolista al Norte. Silvestre no sabía qué era eso, pero se alistó como cadete en un cuartel pastafarista para servir a los monesvolistas al norte. Aunque le hicieron preguntas sobre pastafarismo, Silvestre dijo lo que se le venía a la cabeza. Sorprendentemente acertó en todo, pero tuvo que servir a los monpulvolistas al oeste. No le importó y fue a luchar a donde le mandaron.

[editar] De Guerrero a Sacerdote

Un día, a Silvestre le tocó defender un fuerte situado en la costa junto a un pequeño ejército, llamado El Fuerte Gominola. Era ya tarde, así que subieron el estandarte del Monpulvol y se durmieron. Como a las 02:00 AM se sintió un fuerte estrépito. Era un ejército católico disparando a cañonazos. El fuerte era alto, pero las puertas eran débiles, y si caían, no tendrían oportunidad. La estrategia cristiana era romper la puerta con un ariete gigante, y después de eso, invadir el fuerte y tirar a los hombres por la muralla para que explotaran en el piso, y quemaran el estandarte. El ejército cristiano era numeroso, así que los Pastafaristas sólo disparaban con catapultas hacia abajo para derribar soldados. Pero ya era tarde: los cristianos habían roto la puerta, y estaban tirando a los hombres por las murallas. Silvestre intentó correr, pero recordó la importante, importantísima promesa que se hizo (y que no pusimos aquí) de nunca escapar de una batalla. Entonces luchó cuanto pudo, pero al final lo pusieron a un costado del fuerte y le atravesaron una espada por el estómago. Silvestre estaba muriéndose, y miraba el estandarte del Monpulvol por última vez cuando llegó un gran ejército Pastafarista al fuerte. Expulsaron a los Cristianos, y en ese momento, Silvestre perdió el conocimiento. Cuando despertó, vio a dos hombres conversando, uno era algo así como un médico, y el otro estaba vestido como un general. Entonces vieron a Silvestre despierto, y le dijeron que ya no podría luchar. Silvestre preguntó: "¿Nunca más?" como a un gordo adicto al chocolate al que le prohiben comer chocolate, y comenzó a llorar. No de pena por nunca más poder servir al Monesvol o Monpulvol otra vez, sino que de rabia y de furia por esos malditos cristianos que lo atacaron aquella noche. Silvestre no tuvo más remedio que convertirse en sacerdote y llevar una vida tranquila por el resto de su vida, consolándose con la excusa de que por lo menos uno de sus amigos iba a matar a un cristiano (aunque eso no lo consolaba, todo lo contrario: tenía envidia de que su ex-compañero pudiera matar y ser matado).

[editar] El Nuevo Papa:Silvestre II

Silvestre pasaba sus días como una ostra. No aburrido, sino encerrado todo el día en una capilla dando misas y sermones a quien se acercase. Entonces supo que a los Sacerdotes Pastafaris Monesvolistas los podían subir de rango a Sacerdotes Capuchiinos, y de Capuchiinos a Papas. Silvestre aprendió del Monesvol más que nunca. Él no conocía mucho sobre el Monesvol, el Dios verdadero, ya que la Religión Pastafarista Monpulvista cree que Monpulvol es el Verdadero Dios, y que el Monesvol es un dios secundario, como los cristianos católicos y los cristianos evangélicos. Los Pastafaristas Monesvolistas eran mucho mayores, y Silvestre empezó a aprender más y más sobre el Monesvol, tanto, que lo subieron a Sacerdote Capuchiino en dos meses (conste que para ser Sacerdote Capuchiino hay que esperar quince años, eso sin contar los otros cinco años para cambiar de Monpulvista a Monesvolista). Silvestre empezó a llevar una vida plena. Cuando Judas III abandonó el Pastafarismo y se hizo católico, Silvestre fue nominado a Papa en las elecciones. Un día se contaron los votos, y Silvestre salió ganador. Los demás candidatos pidieron recuentos más de cuarenta veces, y Silvestre salía ganador en todas ellas. Los contadores de votos no se cansaban de leer los dos votos una y otra vez, hasta que los candidatos que pedían recuento terminaron cansándose. Silvestre entonces se quedó como gobernante y en ese entonces, el hombre más poderoso de la Tierra. El Pastafarismo era una gran potencia y Silvestre tenía tanto poder como para mandar a matar a todo el mundo y ser felicitado por ello.

[editar] La Gran Traicion

Silvestre estaba empezando a abusar de su poder. Cada vez que estornudaba, mandaba a matar a diez personas. Pero Silvestre no era consciente de que así podría provocar una nueva guerra. Podrían los cristianos raptarlo y matarlo, sin que Silvestre pudiera pelear. Él no sabía qué hacer, y no se le ocurría no matar a más personas. Entonces Silvestre ideó un plan: en una noche, dejaría sus prendas tiradas y tomaría las de algún cristiano muerto. Se haría tres cicatrices en forma de círculo en su cabeza, y escaparía haciéndose pasar por un soldado raso cristiano, para que así, cuando lo vinieran a atacar, no lo encontraran. Lo intentó, pero no encontró ningún cristiano muerto, así que vagó desnudo buscando cuerpos cristianos, hasta que un grupo de cristianos le tomó y le golpeó con un garrote. Silvestre quedó inconsciente, y los cristianos se lo llevaron hasta una fortaleza. Ahí le despertaron y le dijeron que se uniría al cristianismo, o le pasarían un fierro caliente por el pescuezo. Silvestre se unió al cristianismo, y le dijeron muchos secretos. Le contaron cómo le iban a matar, también cómo contraatacar al Fuerte Gominola otra vez, y hasta cómo librarían más cruzadas, aunque durarán una semana o 300 años. Silvestre tenía mucha información, podría decirle a los Pastafaristas todo lo que sabía. Pero Silvestre vio más oportunidades en el cristianismo, y ahí se quedó.

[editar] Últimos días y muerte

Silvestre conoció a muchos herejes, conociéndolos por amigos. Trabó amistad con Judas III, el traidor de Coruvigo, quien era en verdad el jefe cristiano, no el papa que se conocía por los pastafaristas. Silvestre fue nombrado archisacerdote, un rango cristiano de la época, equivalente al sacerdote capuchiino pastafarista. Un día, Silvestre estaba dando misa en una capilla cristiana, cuando de pronto un pequeño ejército comandado por los pastafaris, Frikipedio, Satanás, Lucifer, Krosher y Belcebú, atacó a la capilla. Silvestre no escapó debido a su promesa, pero al medio segundo, mandó su promesa a la mierda. Mientras escapaba, dijo que la promesa que había hecho de que su otra promesa se fuera a la mierda, se fuera a la mierda. Sacó una espada de no se sabe dónde, y mató a todos los pastafaris. El único que se salvó fue Frikipedio, quien dio la noticia de que Silvestre seguía con vida. Silvestre no sabía qué hacer (otra vez) y decidió suicidarse. Echó una batalla con Judas, sabiendo que iba a morir, pero sorprendentemente fue Judas quien pereció. Silvestre arruinó su oportunidad de ser Papa, y subió a un archisacerdote del que no se sabía el nombre al trono papal. El nuevo pontífice cristiano, Anonimo I, era joven, y no tenía mucha experiencia, pero en batalla su habilidad para matar era formidable. Silvestre libró una batalla con él, con la esperanza de morir, pero mientras peleaban, un numeroso ejército pastafarista le apresó y le cortó la cabeza en el lugar. Anónimo escapó, pero los pastafaristas no le persiguieron. Sintieron lástima de que la miserable vida de Silvestre terminara así. Hicieron una misa en su honor, y después quemaron el cuerpo. La cabeza la enterraron, y encima construyeron una capilla.

[editar] Apariencia

Silvestre se parecía al Sr. Burns: casi totalmente calvo, tres cicatrices en la calva, muy delgado y, sobre todo, tirano. De pequeño hablaba un poco raro, pero empezó a hablar como Ronald Mc Donald en su juventud, y cuando viejo hablaba igual, pero con un tono más áspero. Siendo niño se vestía con harapos; siendo soldado raso se vestía con una polera blanca, unos pantalones negros y una capa roja. Siendo caballero se vestía con una armadura pastafarista completa y su capa roja. Siendo Papa se vestía con las ropas papales, y siendo cristiano se vestía con una túnica café con gorro.

[editar] Véase también

Herramientas personales