Toro

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Cita3.png¡Estoy hecho una vaca!Cita4.png
Un toro cuando se nota femenino.

Animal de cuatro patas y cuernos. Y rabo. Y que come hierba. Puesto que esta definición encajaría con la de un vegetariano de andares excéntricos al que su mujer se la mete doblá con todo el vecindario sin que él lo sepa, al Linguistical Foreign Academical Institute In The Nights de Penshingstoldewerry sûr Mer (Massachussets) le pareció conveniente ampliar la descripción del concepto estudiando su historia que a continuación pasamos a exponer.


[editar] Historia del toro

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Lo peor de los toros no son sus cuernos

Antiguamente, y de eso hace muchos años, unos señores que se aburrían inventaron una plaza de toros. Los toros estaban aún por inventar, así que llamaban a su invento por el nombre familiar de plaza a secas, corriente y moliente, así, sin más, mendi lirendi. Como veían que la plaza en sí misma era algo sosuna, decidieron organizar encierros en los que se toreaban suegras, inspectores de hacienda y profesores de secundaria. El espectáculo carecía de interés, pero como aún faltaba mucho más para que se inventara el fútbol y otros espectáculos sádicos como la COPE o la SER, la gente iba y pagaba, para qué nos vamos a engañar, cantidades modestas puesto que el espectáculo lo era (de espectáculo y de modesto).


A pesar de la razonablemente aceptable marcha del negocio, resultó que los interfectos toreados en el parágrafo anterior (véase parágrafo anterior) crearon un sindicato que, a través de sonadas protestas, diversas vagas generales y hacer saltar tres gobiernos lograron les fueran reconocidos sus derechos que no tenían pero qué se le iba a hacer, tampoco era cuestión de ser políticamente incorrecto ni de fastidiar porque sí ni de evitar que se buscasen alternativas y que ya puestos se inventase el toro de las narices. La industria de los toreros también ejercía presión, pues tenía muchos en stock y quería sacarlos a mercado pero ya y si podía ser antes de la campaña de Navidad, que tampoco estaba inventada (ni la Navidad ni su campaña) pero qué caramba, ya puestos a inventar...

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Un toro en plena faena. Parece que va ganando. De hecho el artista ha invertido los papeles. Obsceno. Contranatura. Llamen a Rouco Varela


Así que a un señor bajito, calvo y con gafas, rumoreado primo lejano de Tio1.jpg, dijo "eh! ¿Por qué no le metemos ahí un toro?". La gente se rió, porque éso es lo que hace la gente ignorante y analfabeta cuando están ante un visionario, pero uno dijo "qué caray! Dura lex sed lex!" a lo que nadie entendió nada porque los tiempos eran tan remotos que ni el latín existía y mucho menos la cristalería resistente, más que nada porque la gente aún bebía del botijo. Delante de tanto descontrol y despiporre se impuso la cordura y el toro en segunda instancia y así se inventaron las corridas de toros.

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Esto es un toroide, primo cercano del toro. Vean que sus extremidades son idénticas a las del toro convencional.

En seguida el obispo de Santo Romerío de Cienfogosas puso el grito en el cielo y cuando éste volvió (el grito, se entiende) se fueron obispo y grito al Vaticano. Como tampoco existía, pudieron gritar lo que quisieron y más puesto que nadie les podía decir que respetasen las oraciones de los feligreses. El motivo de tanto griterío era evidente: aquel nombre obsceno generaría suspicacias. De hecho, lo que generaba suspicacias era que en las flamantes corridas de toros unos cuantos buenos mozos cogieran las gandumbas del pobre bovino y otros cuantos sacudieran el tema del susodicho. El mal gusto del espectáculo cayó por su propio peso (y el de las gandumbas del animal), así que se optó por algo más civilizado e higiénico, como era matar el animal con gran tortura y dolor. Todo el pueblo aclamó la idea incluido el obispo, que no pudo hacerlo por haberse quedado afónico pero dio su apoyo total gracias al lenguaje de los sordomudos que, curiosamente, sí estaba inventado en aquellos tiempos.

[editar] Ampliación de la definición inicial

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Este torero recibió una ampliación anal

Dícese también del marido de la vaca, que no hay que confundir con el Baco, que para muchos es el dios del transportín de trastos y enseres en el techo de un coche musulmán y para ciertas civilizaciones antiguas y obsoletas es el dios del vino (y se fue). Algún niño indocumentado podría pensar que el marido de la vaca es el buey, pero éste es impotente por naturaleza ("jodidos curiosos caprichos los de la naturaleza", deben pensar todos los bueyes pero no lo dicen por respeto y admiración al toro, quien sí está bien dotado) el pobre y consiguientemente no podría cumplir sus obligaciones conyugales y se le declararía la nulidad matrimonial. Además, los animales no se casan ni tienen maridos, ni mujeres, ni parejas de hecho y ni tan sólo una hipoteca. A ver si maduramos y prestamos atención en la clase de ciencias.


[editar] Sus gustos, sus aficiones, sus inquietudes

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A los toros les encanta que le toquen los cojones.

El toro no es malo por sí mismo. De hecho es considerado un animal bravo y noble por antonomasia, por Feliciana la del quinto tercera y por todo el mundo que conozca uno. Lo que pasa es que el mundo lo hizo asín como dijo la famosa etóloga Alaska la cual vivía por si acaso en los glaciares para no encontrarse un toro cuando fuera a comprar el pan y evitarse de ese modo revivir traumas infantiles.


Acostumbra a ser del signo Tauro, más que nada por afinidad y simpatía profesional. Su principal causa de muerte (99,9% de casos estudiados) es por sablazo que te crió. Preocupados, veterinarios de todo el mundo investigaron el fenómeno y cuando se dieron cuenta que ello era intrínseco a la corrida de toros, se fueron tranquilos a sus casas. No así los toros, que la emprendieron a cornadas y envestidas contra todo quien se cruzara en su camino, como de hecho ya habían venido haciendo desde que fueron inventados, pero un señor de Pamplona que pasaba por ahí se quedó con la imagen grabada en la retina (lo cual es muy incómodo pero permite recordar cosas con un gran nivel de detalle) y esperó que canonizaran a su vecino del tercero para inventar los San Fermines.

[editar] Expresiones del pueblo que contengan la palabra toro o alguno de sus derivados

  • "toro, heje (aspírese la hache) toro" (utilizada para humillar al animal y soliviantar su ya de por sí frágil estado anímico).
  • "tiene los coj... de un toro" (no implica necesariamente una buena dotación gandúmbica, más bien se refiere a la jeta, rostro, morro, caradura del sujeto comparado).
  • "ay torito míooooo, ay torito guaaayaipoooo..." (de alguna cosa tenía que vivir El Fary)
  • "ese tooorooenamoraaaooo de la luuuna" (por algún oscuro motivo, parece que los toros también tienen sus sentimientos y parafilias).
  • "saltar a la torera" (todo el mundo conoce la habilidad que tienen los toros para saltar potros y plintlongxs, así que sobran comentarios del mismo modo que sobran en el mundo los potros y plintlongxs).
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