Vincent Price

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Cita3.pngYo soy tu padreCita4.png
Vincent Price adelantándose a Darth Vader en más de 15 años en la película "Nefertiti, la reina del Nilo"
Cita3.pngSi no es una marca de whisky no me interesaCita4.png
Edgar Allan Poe al ser preguntado por Vincent Price
Cita3.pngVincent Price me encanta. Siempre me entretenía con sus juguetes, sobre todo los patines. Me eran muy útiles para ir del despacho Oval a la Sala de PrensaCita4.png
George Bush sobre ¿Fischer Price?
Cita3.pngExisten dos clases de películas: unas en las que no aparece Vincent Price y el restoCita4.png
Cita3.pngPodría haber sido británico. Pero se le ocurrió rodar una película con mi enemigo Laurence OlivierCita4.png
Michael Caine sobre Vincent Price
Cita3.pngMamá, dime que me parezco a él. ¡Mamá!Cita4.png

Sir Vincent Price (nacido Vicente Precio, pero cambió su nombre por uno más aristocrático) fue un afamado actor de películas de terror y marcó un antes y un después en la interpretación de villanos gracias a su inconfundible mirada conocida por el sobrenombre de; "Soy malvado y estoy pensando en cosas malvada. Muaha. ¡MUAHAHA! ¡MUAHAHAHAHA!"

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Mostrando su amplio repertorio de gestos.

[editar] Vida

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Vincent Price de niño era muy introvertido y se pasaba largas horas en su habitación escuchando The Cure.

Por problemas de pigmentación, Price nació muy negro, más negro que la materia oscura. Esta inusual circunstancia congenita, sería el catalizador de una relación tormentosa con su padre que nunca sería buena. La duda inundaba toda estancia en la que coincidieran los dos. Esta falta de amor paternal en sus primero años le produjo un gran trauma y varias secuelas psicológicas, entre ellas el complejo de Edipo. Pero se le pasó rápido ya que en su décimo cumpleaños se despertó de la cama y cual fue sus sorpresa cuando su piel se había tornado blanca. Feliz y alegre bajó corriendo las escaleras dispuesto a abrazar a su suspicaz progenitor, éste le hizo una llave de judo y definitivamente firmaron la paz.

Con un saco de taras mentales suficientes para hundir el Titanic, estaba ya el joven Price preparado para afrontar la adolescencia y fue en esta etapa de su vida cuando descubrió su amor por la interpretación. Tras pasar por prestigiosas universidades finalmente se decidió por el teatro, famosa fue su interpretación de Orestes en la que para darle un toque personal convenció al director de la obra para que en vez de que lo atosigaran las Euménides fueran chicas en bikini, por supuesto, acababa de nacer el género de terror-erótico.

Con el transcurrir de los años, los trabajos fueron pasando y tendió a volverse más selecto con sus papeles. Exigía el trato de una prima dona de segunda categoría. Su camerino estaba lleno de atrezzo al más puro estilo hollywoodense de la Edad Dorada del cine fantástico. Reproducciones de La Momia a tamaño natural, babas de La criatura del lago negro o las patillas de Fronkenstain adornaban una vitrina. Sin embargo también se puede morir de éxito, y así fue. No es que fuera un actor de taquillazos, pero al ser sus películas de un presupuesto tan paupérrimo el beneficio siempre estaba asegurado. Pero en los ochenta la gente ya no se asustaba con las adaptaciones de las obras de Poe dirigidas por Roger Corman, gurú de la serie B. Era la época en que Pesadilla en Elm Street o Jason irrumpieron en escena. Con las innovaciones en maquillaje y efectos especiales se hizo innecesario contratar a Price por su aspecto físico.

Abandonado por sus fans se refugió en su mansión en una colina encantada heredada por parte de su tío abuelo. Allí se pasó diez largos años en batín granate de seda, fumando sus cigarrillos especiales y bebiendo un brebaje humenate especialmente creado para él mientras esperaba a que sonase el teléfono en vano. Más tarde descubririó que Peter Cushing le cortó la conexión ya que sabiendo que siempre era la segunda opción los papeles no se le escaparían jamás. Fue rescatado por Tim Burton quien le propuso un papel menor en Eduardo Manostijeras.

[editar] Muerte

Falleció heróicamente interpretando la escena en Eduado Manostijeras donde su personaje moría. Dramáticos últimos segundos de vida en la que Tim Burton le animaba suplicante para que terminase la toma mientras el resto de productores ejecutivos contenían el aliento.

[editar] Filmografía llena de maldad

Advertencia: Esta sección contiene detalles de la trama y el argumento; si eres tan rarito que prefieres leer el libro o ver la película antes, no te recomiendo que leas esto.

El gran actor de serie B ostenta en su filmografía una extensa y exitosa carrera, para poder comprender a este singular personaje de las bambalinas, es necesario repasar sus mejores obras y aún mucho mejor si se decide a visionarlas para comprender todos los matices que rodeaban al "Genio de San Luis" (tal como se llamaba a sí mismo).

[editar] El abomineibol doctor de las nieves

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El santuario de Vincent Price donde se recuperaba de las largas sesiones de maquillaje.

El señor Phibes es un organista-teólogo que vive feliz con su mujer hasta que un día ambos sufren un accidente automovilístico, la impericia de unos médicos provoca la muerte de su esposa en el transcurso de una complicada operación de fimosis. Phibes queda desfigurado y jura vengar la muerte de su esposa. Tras pensar en posibles planes maléficos, uno le convence, despertar las nueve plagas de Egipto para asesinar a los nueve médicos que arruinaron su vida.

Con ayuda de una belleza sigue el conocidísimo aforismo circense de "¡Más difícil todavía!". Con esta filosofía por bandera, consigue, entre otras cosas, congelar a uno de los médicos cuando viajaba en su vehículo poniendo el aire acondicionado al máximo. Debido a que estaba acostumbrado a que su chófer le abriera la puerta e incapaz de hacerlo por sí mismo, muere por el frío extremo. Después de cometer varios asesinatos bizarros, sustituye su sangre por crema de baba de caracol para reunirse con su esposa en una cama-tumba setentera sin que la policía pueda detenerlo y evitar su futuro regreso.

[editar] La mosca

François Delambre es hermano del genio de la ciencia André Delambre. Tras la misteriosa muerte de éste a manos de su esposa (Hélène Delambre) Françoise decide limpiar el nombre de la mujer por lo que escucha su historia. El gran André inventó una máquina capaz de transmitir la materia a distancia, la llamó velopoietica, curiosamente casi idéntica a una catapulta medieval. Después de mandar el gato de la familia a un destino desconocido, junto a cierto gato propiedad de Erwin Schrödinger, decidió probar consigo mismo. El destino le deparó un castigo por investigar los secretos de la madre naturaleza con el frío desprecio típico de un hombre de ciencia. Tras probar la velopoietica en sus propias carnes fue estampado a toda velocidad conta una mosca verde con tan mala suerte que como consecuencia de la hostia se intercambiaron las cabezas creando un par de extraños híbridos.

[editar] La muerte roja

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Vincent Price y su amigo La Inspiración, siempre protegiéndole de los pérfidos premios Oscar.

Otra maravillosa actuación de Vincent Price donde nos vuelve a defraudar estrepitosamente interpretando al principe Prospero, un cruel señor feudal que mantiene en la miseria a sus vasallos. La muerte roja (una especie de ébola) llega a sus dominios y un grupo de nobles se protege en su castillo de la enfermedad y celebran un carnaval. Allí mantiene secuestrada a una campesina que inexplicablemente a pesar de haberle matado a su padre lo sigue adorando y tratando con respeto. A todo este, Prospero resulta ser un adorador del "Maligno". Con un santuario dedicado al "Maligno" consigue la protección contra la muerte roja. Lamentablemente el contrato solo ligaba su alma y La Muerte vino a por su cuerpo.

[editar] El péndulo de la muerte

Nicholas Medina, hijo de un famoso inquisidor español, sufre un horrible tormento. Su mujer falleció y teme que la haya enterrado viva. El hermano de la difunta viaja a España para descubrir las causas de la muerte y el porqué de que tardarán dos meses en avisarle.

[editar] El ultimo hombre en la tierra

Vincent Price se queda solo en el mundo. Únicamente unos vampiros le hacen compañía, lamentablemente para tratar de asesinarle. Menos mal que fue previsor y guardó una colección de cognac lo que le ayuda a llevar esos días depresivos en los que le gustaría estar interpretando al Doctor Goldlegs y su máquina de bikinis.

[editar] Eduardo Manostijeras

En esta ocasión interpreta al creador de Eduardo, un moderno Gepeto. El actor falleció justo antes de terminar la escena clave, esa en las que estaba a punto de darle unas manos de verdad, no esas podadoras industriales que compró de saldo. De hecho su escena es dramática, si se fija uno, en algunas tomas se ven unos hilillos atados a Price para tratar de terminar su parte como si de una marioneta se tratase.

[editar] La Torre de Londres

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Si había que hacer el ridículo, se hacía.

Roger Corman y Vincent Price no tenían nunca suficiente, y a parte de destrozar las obras de Edgar Allan Poe con adaptaciones de bajo presupuesto, se atrevieron esta vez con Shakespeare. De este modo la obra Rey Ricardo III es magistralmente transformada en una película de serie B gracias a las habilidades de Vincent Price para empuñar una espada y luchar contra si mismo.

[editar] El palacio de los espiritus

Otra vez más, la colaboración entre Roger Corman y el bueno de Price produjo otro bodrio con el que entretener a las masas. El doctor Ward viaja a Nueva Inglaterra para inspeccionar el castillo que perteneció a su abuelo, un gentil hombre que fue quemado por herejía. Nótese que la cronología se manda a tomar por culo en los primeros minutos, ya que desde la muerte de su abuelo hasta su vuelta al cálido hogar pasan mas de cien años. Al llegar al pueblo descubre que está plagado de mutantes como consecuencia de que a su pariente le gustaba jugar con el ADN de los vecinos sin pedirles permiso.

Pero gracias a Dios que su abuelo era un cabrón y mandó pintar un cuadro desde el cual entra en la mente Dexter Ward y cosnigue dominarlo, resucita a su antigua esposa y usa la novia de su nieto para dar de comer a un demonio que vive encerrado en el sotano (?). Si usted está desconcertado, imagínese lo desconcertado que estaba el director cuando leyó el guión o aun mejor, imagínese lo desconcertado que estaba el guinosta cuando descubrió que el director no cambió ni una sola coma de su guión. Si no le gusta la película échele toda la culpa a Charles Beaumont.

[editar] La casa de las sombras alargadas

Peter Cushin, John Carradine, Christopher Lee y— ¿cómo no?— el gran Vincent Price se reúnen en una casa abandonada donde por razones desconocidas se va llenando de gente como si de una fiesta se tratase. Un psicópata, un escritor de novelas de terror y los años 80. ¿A que espera para alquilarla?

[editar] El club de los monstruos

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Probablemente usted acabe así si comete la imprudencia de visionarlas todas en sesión continua.

Un envejecido Vincent Price interpreta a un vampiro debido a que su senilidad le impedía retener su mente en la realidad durante mucho tiempo, y lo que debería ser un documental del Brit Pop se transforma en una sucesión sin sentido de cuentos de brujas. El resto del equipo sin saber muy bien que hacer, le siguieron la corriente. De esta manera Vincent Price se encuentra con John Carradine, quien interpreta a un escritor. Tras chuparle la sangre y disculparse con exquisita educación, le invita a tomar zumo de tomate en un exclusivo club para monstruos. Allí le contará tres historias pavorosas, o eso se supone que son.

[editar] Nefertiti, la reina del Nilo

Otra vez más, y ya van unas cuantas, Vincent Price nos vuelve a sorprender gratamente al morir durante el transcurso de la película, es una lástima que ocurra al final, ya que nos podría haber ahorrado sus bizarras expresiones. El argumento es sencillo; Nefertiti —hermosa mujer condenada a servir como sacerdotisa— está enamorada de un escultor llamado Tomus (o algo así). El pérfido Sumo Sacerdote de Egipto decide por su cuenta casarla con el faraón Amenofis, que por cierto, es amigo íntimo de Tomus. Después de algunas escenas diurnas de persecuciones (aunque los protagonistas se empeñen en decir que es de noche), la huida de la prisión más ridícula cosechada por la mente de un director de atrezzo y tras varias peleas, termina la película dejando al espectador con una sensación extraña en el estómago (si es que todavía no se ha replegado sobre sí mismo como un agujero negro).

[editar] Historias de Terror

Por si no fuera suficiente, Vincent y Roger se acompañan de Peter Lorre y de sus clichés bananeros. Un cuadro de una mujer, un gato negro y toneladas de sobreactuaciones. Las tres historias de terror:

  1. Una hija vuelva a casa de su padre tras un matrimonio fracasado. ¡Asómbrese! Su padre es Vincent Price.
  2. Un Peter Lorre barrilete interpreta a un borracho experto en distinguir vinos. Vincent Price le levanta la mujer y acaba emparedado.
  3. Vincent Price ama la hipnosis. Pero la hipnosis lo odia a él. Acaba muerto pero su mente sigue ligada a este mundo gracias a su médico hipnotizador. Perturbadoramente bizarro.

[editar] El retorno del Doctor Phibes

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Pese a ser así como tu lo ves Vincent Price era un tipo que despertaba pasiones: Aquí lo vemos haciendo frente a un admirador muy efusivo.

Sí. Lo peor ha ocurrido, el Doctor Phibes vuelve de la muerte. Si la primera parte tenía muertes ridículas, esta las supera con creces. Algunas son tan rídicula que ver a Phibes usando un ventilador gigante para hacerles creer a sus perseguidores, que se encuentran en sus tiendas de campaña en medio del desierto, que hay una tormenta de arena y aprovecharse para introducirse en una de ellas y meter a un pobre hombre dentro de un torno gigante para asesinarlo es el culmen del surrealismo. Es como visualizar una cuadro viviente de Salvador Dalí.

[editar] El cuervo

Roger Corman, tras leerse el poema "El cuervo" de Poe se echó a dormir. Tuvo un sueño en el que el cuervo era en realidad un mago al que habían transformado en cuervo y el antagonista humano, un mago que lanza mocos verdes por los dedos. El problema es que se despertó y lo escribió todo para no olvidarlo. Luego hizo una pelicula, pero eso es otra historia.

[editar] Críticas

A la hora de definir el estilo de Price en sus interpretaciones nos quedamos parcos en palabras y ningún diccionario recoge una definición exacta. Lo único que podemos hacer es inventarnos una: Chiliuí. Chiluí recoge en esencia, pero defectuosamente, lo que el actor aportó al cine. Se han contado más de doscientos gestos partículares, varias decenas de expresiones de sorpresa, una mueca de horror que nadie ha podido imitar, primeras entradas majestuosas y piedras que arden (¡Maldito Roger Corman!). Se le ha echado en cara que sobreactuaba de una manera exagerada y sin embargo él respondía con una mueca a estas afirmaciones. Su mujer dijo en numerosas entrevistas que cuando lo tenía en casa era todavía más exagerado. En una ocasión, contó la sufrida mujer, Vincent bajó al salón a cenar con ella y con sus hijos. Cuando estaban degustando el segundo plato, se levantó y le clavó el cuchillo a su hijo mayor. Acto seguido salió llorando de casa.

De sus colaboraciones con Roger Corman, es mejor no hablar, si quiere léase las mentiras edulcoradas de Wikipedia.

[editar] Artículos relacionados

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